El Audi Sport Wagon gris estaba detenido con el motor apagado en la intersección de las calles Coronel Alejo Silva y Mayor Evacio Perinciolo Merlo, en una de las zonas más exclusivas de Asunción. En su interior había dos personas, y una de ellas apuntaba un aparato hacia la residencia que tenía frente a sí: la del embajador de Taiwán en Paraguay.
Minutos después de la 1 pm de aquel 9 de octubre, desde la casona, uno de los empleados observó que algo raro estaba ocurriendo en el interior de ese vehículo y decidió advertir a uno de los policías que custodiaban la sede. Cuando el oficial se acercó a los sospechosos, el chofer puso en marcha el automóvil y huyó de inmediato, sin dar explicaciones sobre su presencia allí.
Los funcionarios diplomáticos hicieron de inmediato la denuncia ante la Policía Nacional de Paraguay. Señalaron que, junto al chofer del Audi con placa identificatoria CDT201, de origen paraguayo, había un “hombre con rasgos orientales” que había estado frente a la residencia del embajador Han Chih-Cheng dirigiendo un artefacto posiblemente electrónico hacia el edificio diplomático. Las cámaras de vigilancia tienen todo registrado.
La investigación avanzó… poco. Pero casi instantáneamente a la denuncia se conoció un dato revelador que aportaría un sólido indicio sobre quién podría estar detrás de ese confuso episodio: el Audi en el que se transportó el sospechoso pertenece a la empresa Huawei Technologies de Paraguay.
¿Qué hacía frente a la residencia del embajador taiwanés un vehículo registrado a nombre de esa corporación alineada con el régimen de Beijing? Una de las hipótesis más serias indicaría que el presunto espía habría intentado interferir e interceptar alguna señal digital que llegara o saliera de la casa de Han.
Fuentes consultadas por Infobae indicaron que el sospechoso tenía la ventana de su vehículo abierta y apuntó un artefacto con aspecto tecnológico hacia la vivienda, una especie de antena, aunque no metálica. No pudieron identificar el objeto, pero aseguraron que no se trataba de un arma.
“Fue un incidente muy raro. Estaba recopilando información”, creen los involucrados en el caso, sobre el presunto agente chino. “La embajada fue puesta en alerta porque el caso podría estar relacionado con actos de sabotaje a la confidencialidad de la sede diplomática”, confiaron fuentes judiciales.
Las autoridades gubernamentales paraguayas también actuaron con celeridad. Reforzaron la seguridad de la residencia del embajador, de la embajada y del personal que allí trabaja.
Más casos de espionaje
El caso fue el primero de una serie de episodios que sumaron preocupación en Asunción en las últimas semanas.
A fines de noviembre, el Ministerio de Información y Tecnología local y los Estados Unidos recolectaron datos y alertaron sobre una operación cibernética a gran escala del régimen de Beijing contra objetivos paraguayos.
“Hackers chinos invadieron el sistema informático de Paraguay, sobre todo en áreas diplomáticas”, indicó la fuente.
La operación, atribuída al régimen conducido por Xi Jinping, recayó sobre el grupo de ciberespías conocidos como Flax Typhoon. Estos agentes están cada vez más involucrados en operaciones para inmiscuirse en los sistemas críticos de grandes potencias y países a los que acosan.
Paraguay es uno de los blancos de Beijing. Es porque la nación latinoamericana es uno de los pocos países que reconoce y tiene vínculos diplomáticos con Taiwán, isla administrada democráticamente que China reclama como propia.
Asunción es presionada permantemente por las autoridades chinas para que rompa relaciones con Taipei y adhiera a la política de “una sola China”, en un intento por aislar definitivamente a Taiwán.
Expulsión de un diplomático
Por último, Paraguay se mostró terminante ante otra presión que evaluó como inadmisible. Fue cuando el gobierno de Santiago Peña ordenó la expulsión de Xu Wei, un diplomático chino que aprovechó una reunión de la UNESCO para reunirse con legisladores paraguayos.