Trump define sanciones contra el régimen de Irán para frenar sus operaciones terroristas y trabar su programa nuclear

El presidente electo de EEUU diseña una plan de represalias contra Teherán que apunta a estrangular sus negocios petroleros que utiliza para financiar organizaciones fundamentalistas y congelar su ambicioso proyecto atómico

(Desde Washington, Estados Unidos) En su refugio de Mar -a- Lago (West Palm Beach), Donald Trump ya definió las líneas rojas de su plan de acción contra el régimen fundamentalista de Irán, que influye en la agenda geopolítica de Medio Oriente con sus ataques terroristas y su avanzado programa nuclear.

La hoja de ruta de Trump para Teherán contempla sanciones económicas destinadas a erosionar su sistema de producción de petróleo y ciertas medidas ejecutadas desde la Secretaría del Tesoro, el Departamento de Estado y el Pentágono para trabar el proyecto más ambicioso de los ayatollahs: la posesión de un arsenal nuclear que le permita consolidar su carácter de potencia regional.

El líder republicano tiene intenciones de disparar estas iniciativas a poco de asumir en la Casa Blanca, y por eso ya analizó sus detalles durante sucesivos encuentros en Mar -a- Lago con su círculo más cerrado.

“Trump se ha comprometido a aislar a Irán diplomáticamente y debilitarlo económicamente para que no pueda financiar toda la violencia”, sostuvo Brian Hook, quien en la primera administración Trump diseñó políticas contra Teherán. Y remató: “El presidente Trump entiende que el principal impulsor de la inestabilidad en el Medio Oriente actual es el régimen iraní”.

No es la primera vez que Trump propone sanciones a Irán para cortar el flujo de apoyo económico a sus proxies en Medio Oriente -como Hezbollah, Hamas, Jihad Islámica y los Hutíes- y congelar el programa atómico de Teherán. Entre 2018 y 2021, la administración republicana impuso más de 1.500 sanciones a Irán o a empresas o brokers extranjeros que hacían negocios con el régimen.

Las sanciones de Trump apuntaron al líder supremo Alí Jamenei, la Guardia Revolucionaria y el Banco Central de Irán, así como a testaferros que lavaban activos o triangulan armas, drogas y petróleo. La campaña de máxima presión de Trump contra Teherán funcionó como una ariete táctico después de implosionar el acuerdo nuclear que Barack Obama y la Unión Europea firmaron con el régimen de los ayatollahs en 2015.

Este modelo de presión constante a través de la Secretaría del Tesoro, el Pentágono y la Secretaria de Estado será una de los principales ejes de la agenda de Trump para estabilizar la región, proteger a Israel y avanzar en un acuerdo diplomático inédito en Medio Oriente.