Partidarios del expresidente Evo Morales realizan desde la semana pasada cortes en varios caminos y rutas de Bolivia. Los seguidores dee Evo amenazan con «incendiar» el país si no se detiene la causa judicial contra su líder. En ese marco, Cochabamaba es una de las ciudades más afectadas por esa revuelta contra la acción de la Justicia.
El gobierno de Luis Arce ve en estas movilizaciones, protestas y cortes un plan para desestabilizarlo. Arce fue ministro de Economía de Morales, pero ahora son rivales poíticos porque ambos quieren ser candidatos a presidente en las elecciones del año próximo.
Evo Morales esta investigado por la presunta relación con una menor cuando era presidente y con quien habría tenido una hija. El exmandatario no se presentó a una citación judicial por ese tema. Mientras está recluido en el Chapare, la zona de los cocaleros en donde tiene su casa, se lanzó una convocatoria a movilizaciones contra la Justicia y el Gobierno.
Es por eso que se mantienen cortes en varias rutas del país. Demandan que se extinga la investigación sobre presunto abuso sexual del expresidente a una menor. Faltan solo 10 meses para las elecciones presidenciales y Arce y Morales -antes compañeros de ruta- están profundamente enfrentados porque ambos se van a presentar en agosto del año próximo. No obstante, la situación judicial de Evo Morales es un verdadero obstáculo para su intención de volver a gobernar en Bolivia.
Los cocaleros del Chapare son los que están en la avanzada del apoyo con los cortes de ruta y bloqueos activos. El Chapare es la principal provincia del departamento de Cochabamba. La ciudad, con 2 millones de habitantes, es una de las más importantes del «alto» en Bolivia y de las más perjudicadas por los bloqueos. Los manifestantes hacen piquetes y cortes con todo lo que está a su alcance, incluso las propias piedras que se deslizan por las laderas de las sierras y montañas
La policía se movilizó hacia esa región para intentar abrir los caminos que bloquean el paso de los camiones con mercaderías, por ejemplo. Los choques entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes terminaron con 14 detenidos solo en el día de ayer.
La consecuencia política de la resistencia de los «evistas» (así llaman en Bolivia a los defensores de Evo Morales) es que el Gobierno les adjudica realizar maniobras desestabilizadoras dirigidas personalmente por Morales. Cuando Evo se negó a presentarse a una indagatoria judicial por el presunto caso de abuso a una menor, la administración de Arce le adjudicó una total intención política.
La viceministra de Comunicación, Gabriela Alcón, afirmó que la inasistencia del expresidente y jefe del Movimiento Al Socialismo (MAS) y su comitiva al diálogo convocado por el Gobierno “confirma” que los bloqueos son políticos y que se busca la “impunidad”.
Los bloqueos se hacen como una extorsión al poder político para que se frene la acción judicial contra Evo Morales. Si no se extingue esa denuncia, el MAS mantendrá el corte total al diálogo de manera oficial. El Gobierno establece entonces un claro eje de desestabilización como chantaje para lograr la impunidad de Morales.