David y Louise ataban a los chicos a sus camas, no les daban de comer y los dejaban bañarse sólo una vez al año. El calvario perduró hasta que uno de ellos logró escapar.
En las redes sociales, los Turpin parecían ser una gran familia feliz. David y Louise habían tenido trece hijos, a quienes acostumbraron a vestir de manera similar para “hacer juego” en todas las fotografías. Se iban de viaje a Disney y hasta llegaron a celebrar su casamiento en Las Vegas.
Pero, atrás de esa fachada, se escondía una verdad escalofriante. El matrimonio que vivía en California, Estados Unidos, mantenía cautivos a los chicos y los torturaban de la peor manera: los encadenaban a sus camas, no les daban de comer, los dejaban bañarse solo una vez al año y los criaban en una casa que estaba en condiciones deplorables.
El calvario duró hasta que Jordan, una de las hijas de la pareja, logró escapar y alertar a la Policía de los abusos a los que la sometían a ella y a sus hermanos, que tenían entre 2 y 29 años. Todos ellos pudieron ser rescatados y reubicados en centros de salud para rehabilitarlos, tras pasar casi toda su vida en cautiverio. Estaban desnutridos y habían sido abusados física y sexualmente por sus padres.
El caso de los Turpin se trata de uno de los más controversiales en relación con el maltrato infantil de la historia de Estados Unidos, cuyos detalles aún siguen conmocionando a la sociedad.