¿Cuál fue el ataque de Manuel Quintar a la Justicia jujeña?

En la sesión del 4 de junio en la Cámara de Diputados, se trataban proyectos de la oposición en materia educativa y previsional: desde varios días previos todos se preparaban para debatir acerca de los dictámenes de universidades, de los fondos para provincias y sobre la nueva fórmula de actualización de jubilaciones; casi una batalla política de la dimensión que tuvieron las dos versiones de la ley ómnibus.

Por eso, cuando el diputado jujeño por La Libertad Avanza, Manuel Quintar, pidió expresar una «cuestión de privilegio», Julio Cobos, que presidía la sesión en ese momento, inmediatamente y como marca el reglamento, le dio la palabra. Las cuestiones de privilegio están descritas en los artículos 127 y 128 del reglamento del organismo, que dicen: «Se vinculan con los privilegios que la Constitución otorga a la Cámara y a cada uno de sus miembros para asegurar su normal funcionamiento y resguardar su decoro y serán consideradas con desplazamiento de cualquier otro asunto».

Se trata de una herramienta que da a los legisladores la posibilidad de intervenir fuera del cronograma, denuncias que pueden hacer cuando sienten violentada su dignidad como legislador o alguna de las inmunidades que le concede la Constitución y que luego de enunciadas suelen pasar a la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara.

Por tal razón y en medio del fárrago del debate, cuando Quintar reclamó una cuestión de privilegio, automáticamente se frenó el debate para escucharlo. En tres minutos y medio dijo: «Mi cuestión de privilegio, en esta oportunidad, quiero presentarla en contra de la Justicia jujeña, o por lo menos en parte de la justicia jujeña.

Como hombre de derecho tengo que manifestarle, aparte de la Justicia jujeña, que tienen que entender que hubo un cambio de época. Tienen que entender que ya no hay margen, en Jujuy, y creo que en la Argentina, para jueces militantes, para jueces como el doctor Otaola, que ha sido cuestionado severamente en los últimos tiempos; que ha sido candidato a vicegobernador por la UCR, que ha sido diputado, y que ha sido uno de los diputados que votó la ampliación de la Corte Jujeña de cinco miembros a nueve miembros, y al día siguiente de votar asumió como ministro de la Corte Suprema.

Tampoco hay margen, señor presidente, para jueces como el doctor Pullen Llermanos, el cual se hace llamar «El Sheriff»; el cual anda armado por las calles jujeñas, el cual anda rodeado de patovicas, el cual ha sido denunciado penalmente por el que habla (él) por abuso de autoridad».

Y siguió: «También hago un fuerte llamado a la Corte Suprema de Justicia de Jujuy, la cual contiene y trabajan jueces probos pero muchas veces por accionares de otros jueces pagan justos por pecadores».

Y redobló el reclamo: “Necesitamos que la Corte Suprema de la Nación resuelva los casos de arbitrariedades de la provincia de Jujuy y para eso necesitamos que abran los recursos en las provincias”.

Por último, el diputado expresó un extraño deseo: «También me gustaría, y de verdad me gustaría, no coincidir con el doctor Zaffaroni, cuando dijo que Jujuy vivía un escándalo jurídico y no tener que darle la razón al proyecto de intervención federal de la justicia jujeña presentado por Unión por la Patria». Esto es, ni más ni menos, que una “coincidencia” ideológica con el kirchnerismo -que en algún momento de su carrera política Quintar integró- al reclamar que el Ejecutivo nacional intervenga el poder judicial de su provincia.

El estupor recorrió gradas y bancadas. El diputado parecía estar apretando al Sistema Judicial de su provincia poniéndole nombre y apellido a ese discurso aparentemente extorsivo. No explicó cuáles serían esas arbitrariedades que supone comete la Corte Suprema, ni por qué señalar a tal y cual con argumentos que parecían traspasados por prejuicios personales.