Después de su participación en los Martín Fierro Latino de Miami, donde recibió el cariño del público y el reconocimiento de periodistas y colegas, Susana Giménez regresó a la Argentina. La diva aterrizó en un vuelo que llegó 30 minutos antes de lo previsto, sin embargo, debió esperar hasta una hora y media en el aeropuerto para recuperar su equipaje. Junto con ella regresó también al país su vestuarista Marcela Amado, en tanto que aquí la esperaba otra persona de su círculo de confianza, su chofer Marcelo Ahumada.
En el aeropuerto, Susana fue abordada por las cámaras de Socios del espectáculo. Allí, destacó que no podrá estar presente este sábado en el Martín Fierro de la Moda, debido a que una de sus mascotas tiene serios problemas y deben realizarle una intervención quirúrgica. Además, terminará de definir los detalles en lo que será el comienzo laboral de 2014 con la última temporada de Piel de Judas, en un teatro de Punta del Este.
Respecto de esa obra en que comparte cartel con los argentinos Antonio Grimau, Julieta Nair Calvo y David Masajnik, además de los uruguayos Sebastián Slepovich y Patricia Álvarez, se mostró firme en su decisión de que esta temporada de verano 2024 marcará el final de su carrera como actriz teatral, ya que explicó que es un trabajo muy agotador.
En cambio, no le cerró la puerta a su futuro en la televisión. Al respecto, destacó que está en negociaciones con Telefe, pero su intención es comenzar su histórico ciclo en el mes de julio.
En una charla anterior con LAM, Susana compartió sus reflexiones sobre las diferencias entre trabajar en televisión y en teatro, destacando que la televisión resulta menos agotadora debido a su naturaleza en vivo. Profundizó en las razones por las cuales decidió despedirse del ámbito teatral, explicando que el teatro implica numerosos aspectos como constantes cambios de vestuario y calzado, además de la necesidad de memorizar guiones. Subrayó la importancia de estar siempre en óptimas condiciones físicas y mentales para actuar, enfatizando que no se puede permitir sentirse mal, ya sea por dolores de cabeza, estomacales o cualquier otra molestia.