El “Argentino Oro”, una moneda argentina que vio la luz hace 142 años, en 1881, por orden del Congreso Nacional, hoy la moneda sobrevive como instrumento de inversión –como sigue al valor del oro ha logrado superar con creces tanto a la inflación como a la suba del dólar– y se utiliza para calcular indemnizaciones por siniestros aéreos y de navegación. Pero esa reliquia previa a la creación del Banco Central.
Así lo afirmó ayer en su cuenta de X (hasta hace poco Twitter) el economista Carlos Rodríguez: “El Peso Oro Argentino tiene Curso Legal según la Ley 1.130 actualmente vigente. El BCRA publica su cotización. Se usa en muchos contratos actualmente para simplificar la indexación, especialmente en sucesiones y contratos navieros. Tiene el atractivo de que su emisión no depende del BCRA sino del Congreso”, dijo.
La idea no es nueva, como todo en lo que tiene que ver con esta moneda argentina hecha de oro puro que fue creada por una Ley del Congreso Nacional que nunca fue derogada y, por lo tanto, sigue vigente hasta el día de hoy. El Argentino Oro, un instrumento poco conocido por los argentinos, pero caro a los gustos de los ahorristas que prefieren cubrir sus tenencias en metales preciosos, ya apareció en las discusiones entre expertos que buscaban soluciones para la crisis de la convertibilidad, a principios de este siglo, 20 años atrás.
“En esta búsqueda de un medio de intercambio estable no se toma en cuenta que la Argentina ya posee una moneda estable. Es más, una moneda que ha mantenido su valor por décadas: el peso argentino oro”, señalaba el economista.
“Nada mejor que esto para quienes se preocupan de que una moneda sea un símbolo de la soberanía y del prestigio nacional. Cualquiera podría ir y comprar estas monedas si les parece utilizarlas y el estado argentino debería aceptarlas como medio de pago de impuestos y otras obligaciones”, agregaba en el texto que llevaba por título “La solución es el Argentino Oro”.