En Colonia Dora se encuentra la Estación Hídrica Número 5, desde la cual se distribuye el agua hacia las zonas de los Departamentos Avellaneda, parte de Taboada y General Belgrano, incluyendo las localidades de Bandera y Añatuya, entre otras, pero hoy además está abasteciendo a la zona del norte santafesino.
Los productores afectados por la falta del agua de riego en esta zona serían unos 500, indica Enrique Deck, productor de alfalfa y de semillas en la zona de Colonia Dora. Éste integra la mesa coordinadora, junto a otros 5 productores, que se conformó para representar a los productores ante las autoridades provinciales.
Enrique explica que dicha mesa se configuró en septiembre del año pasado, cuando realizaron su primer reclamo en el mismo lugar. Como no lograban resolver su problema de falta del agua de riego, se volvieron a autoconvocar en asamblea, en febrero de este año, cuando al fin lograron acordar una serie de pautas para ir resolviendo su crisis hídrica.
Recuerda Deck que en aquella ocasión “el gobernador bajó líneas para que se nos proveyera de todo lo necesario para el desarrollo de nuestra zona, pero siguió pasando el tiempo y eso no sucedió, porque para ello hacía falta reparar el sistema que ya tiene 50 años de uso, y sigue sin hacerse”, reniega.
Y además, dice Deck que, hace dos meses, el agua había comenzado a llegarles a los productores ubicados al sur de la zona de Garza, a ambos lados de la Ruta 34. Pero que sólo les duró 15 días y de nuevo comenzó a escasearles, aunque lo que les provocó más indignación aún fue que al norte de la localidad de Garza y alrededor de Fernández, el agua se distribuye, no sólo dando prioridad a los cultivos intensivos, sino también a los extensivos, que deberían manejarse sin riego. “Nuestros sembradíos se están perdiendo porque, si bien ya veníamos sufriendo la sequía, ahora llevamos casi dos meses sin recibir el agua que nos corresponde y nuestra situación es desesperante”, relata.
Guillermo Valdés es productor de algodón, maíz y soja en Añatuya, y agrega que no sólo vienen reclamando el cupo de agua para riego que les corresponde, sino también que el gobierno provincial cumpla con el compromiso que tomó hace un par de años de poner en orden el sistema de riego, el cual se encuentra obsoleto y destruido, y necesita reparación. Al punto de que cuando logran que les envíen el agua que necesitan, no les llega como corresponde, porque tienen canales enramados y cerrados, y la mayoría de las compuertas están caídas.
Explica además el algodonero, que en esta última manifestación se ha concentrado una mayoría de productores pequeños, de una o dos hectáreas cada uno, y que serían los que más les interesan a los políticos, por sus votos. Comenta también que mientras se manifestaban, veían pasar por la Ruta 34, camiones con fardos que se venden al módico precio de $3000, provenientes de la zona norte, que está siendo bien irrigada.
Y les da bronca que, si ellos tuvieran agua, también podrían estar produciendo fardos de alfalfa –ya que es el principal cultivo de la zona- y vendiéndolos a ese precio competitivo, que se los sacarían de las manos debido a la gran demanda de distintas partes del país a causa de la grave sequía.
Marcos Stanicia es productor agrícola y ganadero en Canal Melero, en la zona de Añatuya, y sostiene que las producciones de los alrededores de Fernández y de Garza requieren mucha agua y que seguramente por eso se los ha priorizado a ellos. Stanicia aclara que él sólo utiliza agua de riego para su parte ganadera, porque quienes tienen campos grandes, cercanos a las mil hectáreas, acordaron no usar riego para sus cultivos extensivos, sino que producen todo en secano.
Él tiene 750 hectáreas y siembra, en directa, algodón, maíz, avena y soja. Sólo accede al cupo de agua para la ganadería, y nunca le falta porque tiene una represa grande que le dura 60 días, y accede al servicio sólo por un día, para llenarla, nada más que 7 veces al año.
Pero Marcos cuenta que tiene un amigo con un cuadrito de “alfa” de 15 hectáreas, que para regarlas demora unos 20 días. Entonces hace la cuenta de que para regar 150 hectáreas se necesitan unos 200 días proveyendo agua. De este modo, induce que hay que plantear soluciones de fondo, que consistirían en modernizar el sistema de riego que ha quedado obsoleto. No basta con repararlo.
Concluye que él ya ha visto que ese mismo problema lo tuvieron los mendocinos y que para resolverlo en Santiago del Estero tendrán que comprometerse también los productores y hacerse responsables, porque el mismo riego a manto también ya ha quedado obsoleto.
Y retoma Enrique Deck: “Les pedimos el agua que hay, no la que no hay, porque somos conscientes del estrés hídrico que estamos padeciendo a causa del clima. Pero primero se la distribuyen los productores del norte y a nosotros nos llega menos de la cantidad acordada, como si no les importaran nuestras producciones, que pareciera que a los de Garza hacia el sur no nos consideraran santiagueños. Así estamos y así nos tratan”.