La semana pasada, una mujer caminaba por la zona del Sauce de Portezuelo en Maldonado cuando se topó con una botella en la orilla del mar. Al retirarla del agua, vio que esta tenía un papel escrito dentro.
Cuando la mujer abrió la botella, se encontró con un mensaje, cuyo idioma no reconoció, pero decidió notificar a las autoridades.
La Prefectura de Piriápolis recibió la información y comenzó a investigar de qué se trataba. A partir de allí, se dispuso una pesquisa, que contó con el apoyo de un traductor profesional para descifrar el mensaje encontrado por la mujer.
Según explicaron fuentes de Prefectura, el texto era un pedido de auxilio de un supuesto tripulante de un buque de origen chino, del cual se detallaba información en el mensaje. La persona aseguraba estar encerrada allí y rogaba a quien acceda al papel que acuda a la policía. La misiva cerraba con las siglas: “S.O.S”.
Desde la Prefectura se comenzó un trabajo de investigación que concluyó esta semana con un comunicado de la Fiscalía que aseguraba que no se había constatado una “situación delictiva”, sino más bien un problema de relaciones laborales.
El organismo llegó a esta conclusión luego de que un equipo de Prefectura subiera a bordo del buque Lu Quing Yan Yu 765. Allí constató que la tripulación se encontraba completa y “sin signos de violencia”. “Todos se mostraban atentos a lo que estaba sucediendo y gozaban de un aparente buen estado de salud”, informó Prefectura.
Apenas comenzada la investigación, Prefectura supo que los trabajadores se encontraban terminando un periodo de dos años de embarco sin tocar puerto alguno; además de eso, su contrato laboral culminó el pasado 29 de junio. El fin del acuerdo contractual significó que desde ese día los tripulantes no cobraran ningún tipo de retribución. Los trabajadores “exigían respuestas por parte del armador” del buque.