Ningún dirigente de Juntos por el Cambio ni del Frente de Todos durmió en San Miguel de Tucumán. Es que a las 4 de la madrugada, cuando todavía faltaban escrutar el 25% de las urnas, la Junta Electoral echó a los fiscales del centro de cómputos del primer piso del Hotel Sheraton, porque decían que la empresa de logística MSA tenía fallas técnicas y que además había 350 actas mal confeccionadas, por lo cual se suspendía el escrutinio provisorio y se pasaba todo para el escrutinio definitivo, el martes a las 18 horas.
El comunicado que envió la Junta Electoral a las 3 de la madrugada decía que, «en razón de erróneas confecciones de planillas de parte de autoridades de mesa o la falta de datos en ellas, llevó a tomar la decisión de que un número superior a las 350 urnas deberán ser examinadas en el escrutinio definitivo».
En ese momento, los datos que figuraban en el sistema informático eran que la candidata a intendenta del Frente de Todos, la diputada nacional Rossana Chahla, aventajaba por 0,43 puntos (1.109 votos) a la senadora nacional Beatriz Ávila, esposa del actual intendente de Juntos por el Cambio, Germán Alfaro. Faltaban escrutar 353 urnas de la la Capital provincial
Sin embargo, «una hora después, esa misma Junta Electoral retomó el escrutinio provisorio, sin la presencia de los fiscales de Juntos por el Cambio», denunció el diputado Hernán Lombardi, que vino a Tucumán a respaldar a los candidatos provinciales, en representación de la precandidata presidencial Patricia Bullrich. «Una noche de vergüenza, a la que nos tiene acostumbrado el PJ tucumano».
Es que a las 5.30 retomó la carga de datos la Junta Electoral, durante casi tres horas, sin que dejaran ingresar a los fiscales de Juntos por el Cambio. Ahí se cargaron los datos de 150 mesas más, hasta las 8.25 de la mañana, lo que llevó a que la diferencia se ampliara a 0,66 puntos porcentuales (1.999 votos).
«Después que nos echaron, fuimos con más de 100 personas donde funcionaba el centro de cómputos y la Junta Electoral, pero no nos dejaron entrar, por la fuerte presencia policial y nosotros no quisimos generar hechos de violencia. Pero ellos continuaron cargando datos sin la presencia de nuestros apoderados ni fiscales informáticos», dijo el intendente Germán Alfaro
Las fuentes consultadas por Clarín, en San Miguel de Tucumán, destacaron al intendente Alfaro queriendo ingresar al centro de cómputos del primer piso del Hotel Sheraton, a las 4.30 de la madrugada, junto con sus fiscales y militantes partidarios, en medio de empujones, gritos e insultos, frente a decenas de policías provinciales que les impidieron el ingreso donde estaba la Junta Electoral.
«No reconocemos la victoria de Chahla. Nuestros números indican que ganamos nosotros», aseguró el intendente Alfaro esposo de la candidata Beatriz Ávila.
En San Miguel de Tucumán los resultados mostraban bien entrado el lunes una pelea cabeza a cabeza entre las candidatas a intendentas Rossana Chahla y Beatriz Ávila, con una leve ventaja para el Frente de Todos, que podría desplazar de la Capital provincial a Juntos por el Cambio.
Los últimos datos, cuando se suspendió el escrutinio provisorio, le adjudicaban la victoria en San Miguel de Tucumán a Chahla, con el 42,63% de los votos; frente a Ávila, que tenía el 41,97% y estaría cediendo la Capital a manos del Frente de Todos, con el 84,83% de las mesas escrutadas.
La Junta Electoral echó a los fiscales de Juntos por el Cambio. Pero luego cargó los datos de 150 mesas más.
«Es preocupante que al día siguiente de la elección, los vecinos de San Miguel de Tucumán sigan sin saber quién es la nueva intendente electa. Esta es una muestra más de lo perjudicial que es el sistema electoral de la provincia, que atenta contra la transparencia y la voluntad popular de los tucumanos», dijo en redes sociales Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gobierno porteño y precandidato presidencial de Juntos por el Cambio.
Es que el sistema de acoples, con 105 partidos presentando candidatos en toda la provincia, le sumó complejidad a un escrutinio donde estaban habilitados para votar 1.309.648 ciudadanos en Tucumán. En las escuelas ya se veía esta problemática, porque en los cuartos oscuros a los que ingresó Clarín había entre 40 y 50 boletas de diferentes partidos, que se acoplaban a las dos principales fuerzas políticas, con más de 20 fiscales por cada mesa electoral.