Con autoridad, Boca Juniors le ganó 2-0 a Colo Colo en Chile y lidera el Grupo F

En el estadio Monumental de Santiago, el equipo de Jorge Almirón se impuso al conjunto chileno con goles de Luis Advíncula y Sebastián Villa y quedó en la cima de su zona.

Si en la Copa hay que saber sufrir, si en la Copa hay que ser pragmático, si en la Copa hay que ser sereno, saber bancarla para después ser efectivo, si hay que ser inteligente y vivo, y si en la Copa hay que tener una buena dosis de suerte, bueno, todo eso fue lo que tuvo Boca esta noche en Santiago.

Claramente, está para revisar su comienzo. Lento, sin marca en el medio, demasiado metido atrás. A los 30 segundos, Chiquito ya se había convertido en héroe; al minuto, Boca se había vuelto a salvar con un cabezazo de Falcón que se fue cerca; a los 3, un centro picante de Gutiérrez encontró otra vez la mano salvadora de su arquero; a los 9, Roncaglia no pudo con Palacios, quien se lo llevó a la rastra hasta otro mano a mano que tapó Chiquito y llegó Varela a cerrar cuando el gol de Colo Colo tenía el sabor de lo inevitable.

Y no es una cuestión de paladares: plantear un partido de contraataque es tan válido como cualquier otra estrategia. Lo que convendría que no pase es defender tan atrás, que no tenga recuperación en el medio, que le lleguen tan claro por los costados y que el arquero ataje en modo Superman.

De todas formas, Colo Colo estaba demasiado jugado, con los laterales volantes en franca posición de ataque, lo que ofrecía ventajas para jugadores con la capacidad de atacar el espacio como tiene Boca. El primero que mostró el camino fue Barco, que rompió la línea de medios y le dejó el gol servido a Vázquez, quien definió con el arquero muy encima y la pelota dio en el palo. De eso al golazo de Advíncula (enganche y zurdazo abajo, inatajable) pasó un suspiro, lo cierto es que Boca estaba ganando en la única secuencia ofensiva que pudo contruir hasta ahí.

El partido en ese instante quedó trazado con toda claridad: un dominio territorial y abrumador de Colo Colo, y en las lagunas un Boca que estaba atento para contragolpear. Y en ese registro, el local siguió haciendo revolcar a Chiquito (le sacó una cuarta chance, a Gil), aunque Boca lo pudo liquidar en otro mano a mano (enorme pase de Villa) para un Vázquez que otra vez definió al cuerpo del arquero, señal de falta de confianza.

Tan mal parado estaba Boca, que Almirón metió mano: adentro Valentini por Weigandt para espejar la línea de 5 de Colo Colo y ver si podía ajustar su defensa y sacar al equipo de la cueva. Así y todo, Chiquito volvió a salvar ante Pizarro, y en la contra la tuvo primero Vázquez y después Barco, pero el Xeneize bajó un par de niveles en la escala del asedio.

El verdadero alivio Almirón lo encontró con los cambios en el medio: con Medina y Equi, el DT encontró la contención que no tuvo con Varela y Payero. Es cierto, el equipo se paró más lejos de Romero justo cuando Vázquez fue a presionar a Falcón, le robó la pelota y el rebote le quedó a Villa para el segundo. Y encima después Colo Colo se quedó con 10. En adelante, todo fue de Boca, que acarició la goleada. Lejos del sufrimiento inicial, más ceca de la clasificación.