La ley establece que la subida de alquileres se basa en un 50% del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y el otro 50% en la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE). El Índice para Contratos de Locación (ICL), publicado mensualmente por el Banco Central, es utilizado por inmobiliarias y propietarios para fijar los aumentos anuales de los inquilinos.
El Instituto de Vivienda de la Ciudad ha creado una calculadora que permite a los inquilinos conocer el monto final que deben abonar según la Ley de Alquileres, colocando la fecha de inicio del contrato y la fecha de actualización. Este porcentaje de aumento no solo rige para la Ciudad de Buenos Aires, sino para todo el territorio argentino.
Si bien los aumentos de alquiler quedaron por debajo de la inflación en los contratos ya pactados, los nuevos alquileres registran un aumento de tres puntos por encima del IPC en 2022 y este año continúan esa senda, lo que afecta las renovaciones que intentan recuperar lo perdido por los propietarios en los meses previos.