Uno de los puntos más controversiales es el aumento de la edad mínima de retiro. La proporción de población económicamente activa se ve afectada por el envejecimiento de la población y la mayor esperanza de vida, lo que hace necesaria una revisión periódica del sistema.
Recientemente, la reforma jubilatoria en Francia ha generado protestas y revueltas populares. El presidente Emmanuel Macron ha adelantado la edad mínima de retiro a 64 años y ha aumentado el periodo de cotización para cobrar una pensión completa. A pesar de la controversia, los expertos coinciden en que el aumento de la edad de jubilación es una medida necesaria para mantener la proporción de población económicamente activa ante el envejecimiento de la población.
El economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill, destacó que el aumento de la esperanza de vida en Francia desde 1950 justifica el incremento de la edad de retiro. Sin embargo, algunas personas se niegan a trabajar incluso dos años más, lo que demuestra la dificultad de aceptar la necesidad de trabajar más tiempo.
En Uruguay, el presidente Luis Lacalle Pou ha defendido la reforma jubilatoria, calificándola como un “acto de responsabilidad nacional”. La reforma está motivada por el factor demográfico, ya que se prevé un envejecimiento de la población debido al declive de las tasas de fecundidad y mortalidad.
La reforma jubilatoria en Uruguay establece una edad mínima de retiro de 65 años para la mayoría de los trabajadores, con 30 años de aportes. Además, se prevé ajustar el cálculo de la edad de retiro a la esperanza de vida para evitar el desequilibrio entre los activos y pasivos del sistema previsional. Según el gobierno uruguayo, la reforma no frenaría el déficit del sistema previsional, pero permitiría reducirlo de 11% a 8% del PBI.
Las reformas jubilatorias son necesarias para mantener la sostenibilidad del sistema previsional en América Latina. La edad mínima de retiro se ha convertido en uno de los puntos más controversiales de estas reformas, pero es una medida necesaria para ajustarse a la realidad económica y demográfica de la región.