Muchos bolivianos están retirando sus depósitos en dólares o comprando la divisa para evitar que la moneda nacional pierda valor, lo que ha dado lugar a un mercado paralelo desconocido desde 2011. La falta de dólares ha aumentado la incertidumbre sobre la fragilidad económica del país, y cientos de personas han estado haciendo largas filas en el Banco Central para comprar al cambio oficial. En respuesta a la inquietud popular, el presidente Luis Arce ha salido a calmar las aguas, pero parece no encontrar la fórmula para superar la crisis. Ante el temor de un estallido social, ha prometido que no retirará la millonaria subvención a los carburantes.
La abogada Sofía Andrade retiró sus ahorros en dólares del banco cuando empezó a escasear la divisa en las calles de Bolivia. “Prefiero tenerlos en casa, temo que no me dejen sacar después”, dijo. La escasez del billete verde, que la oposición atribuye al agotamiento de las divisas y el gobierno a la especulación, ha aumentado la incertidumbre sobre la fragilidad económica de Bolivia. Cuando comenzó la escasez de dólares, cientos empezaron a pasar la noche en las puertas del Banco Central para comprar al cambio oficial. Ante la alta demanda, la venta de la divisa se hace ahora mediante un código QR luego de inscribirse en un registro.
El presidente Luis Arce, considerado el «cerebro» del «milagro económico» durante su gestión como ministro del área entre 2006 y 2017, ha prometido que no retirará la millonaria subvención a los carburantes ante el temor de un estallido social. Asegura que no habrá devaluación y que no hay necesidad con la solidez de una economía que crece, sin embargo, muchos bolivianos desconfían de las medidas económicas del gobierno. La economía boliviana ha sufrido un declive en los últimos años debido a la disminución de las exportaciones y a la inestabilidad política.
En conclusión, Bolivia enfrenta una grave crisis económica debido a la falta de divisas y a la inestabilidad política. La escasez de dólares ha aumentado la incertidumbre sobre la fragilidad económica del país, y muchos bolivianos están retirando sus depósitos en dólares o comprando la divisa para evitar que la moneda nacional pierda valor. Ante el temor de un estallido social, el presidente Luis Arce ha prometido que no retirará la millonaria subvención a los carburantes. La economía boliviana ha sufrido un declive en los últimos años debido a la disminución de las exportaciones y a la inestabilidad política.