Barrionuevo definió a Rojas como “un amigo entrañable” y expresó sus dudas sobre el hecho, señalando que la investigación no está clara y que la muerte del ministro no fue por un ataque al corazón, como se había dicho en un principio.
El sindicalista centró sus dudas en la familia de Rojas y apuntó directamente contra la investigación, criticando la inexperiencia del fiscal y la incapacidad de la Policía para resolver el caso. Según Barrionuevo, la sospecha de que algo no andaba bien comenzó cuando se enteró que Rojas había muerto de un ataque al corazón, ya que nunca se había enfermado y era una persona trabajadora.
Tras la muerte del funcionario catamarqueño, Barrionuevo se hizo presente en la provincia y dialogó con una persona de la morgue que le dijo que el ministro estaba golpeado. A partir de esta información, Barrionuevo abrió una nueva incógnita que tiene como apuntado a Fernando Rojas, hijo del ministro fallecido. Sin embargo, el dirigente gastronómico no acusó a nadie y señaló que su único deseo es que la justicia llegue hasta las últimas consecuencias.
La Policía de Catamarca detuvo a la empleada doméstica de Rojas, quien habría tenido una conversación telefónica con el ministro el día de su muerte y escuchó un golpe antes de que se cortara la comunicación. El informe de la segunda autopsia señaló que Rojas murió a causa de un traumatismo craneoencefálico y que tenía algunos golpes en su rostro.
Barrionuevo destacó que Rojas no tenía enemigos ni adversarios y que era una persona querida. La incógnita sobre su muerte continúa abierta y la Justicia deberá seguir investigando para determinar qué sucedió realmente el 4 de diciembre de 2022 en Catamarca.