Francia vive su duodécima jornada de protestas antes de decisión clave sobre reforma de pensiones de Macron.

Ayer, Francia vivió su duodécima jornada de protestas y huelgas contra la reforma de pensiones del gobierno francés, antes de la decisión del Consejo Constitucional sobre la validez de la ley que aumenta la edad de jubilación de 62 a 64 años para 2030 y la exigencia de cotizar 43 años en lugar de 42 para cobrar una pensión completa.

Los manifestantes, en su mayoría enmascarados, se enfrentaron a la policía en una demostración final de ira en ciudades y pueblos de todo el país. Los servicios de basuras también iniciaron una huelga que se programó para comenzar junto con las marchas de protesta del día. La líder del sindicato CGT, Sophie Binet, afirmó que la movilización continuará hasta que se retire la reforma. El gobierno francés se niega a retirar su reforma y espera la decisión del Consejo Constitucional. Aunque la movilización llegó a contar el 7 de marzo con entre 1,28 millones de manifestantes, según la policía, y 3,5 millones, para el sindicato CGT, esta ha caído desde entonces y, este jueves, las autoridades esperaban entre 400.000 y 600.000 manifestantes.

Aunque la movilización llegó a contar el 7 de marzo con entre 1,28 millones de manifestantes, según la policía, y 3,5 millones, para el sindicato CGT, esta ha caído desde entonces y, este jueves, las autoridades esperaban entre 400.000 y 600.000.

La huelga en sectores clave como el transporte y la energía también tiene un alcance menor, si bien los basureros de París anunciaron retomar su paro, después que uno anterior de tres semanas dejara hasta 10.000 toneladas de basura acumuladas en las calles.

“No es el momento de ceder, es lo que esperan Macron y [la primera ministra Élisabeth] Borne (…) Hay que seguir demostrando que el pueblo está contra la reforma”, dijo el miércoles a la AFP Johan Chivert, un estudiante de Toulouse (sur).