Rojas había sido encontrado muerto en su domicilio y su familia había denunciado que se trataba de un asesinato. Barrionuevo, que previamente había señalado que la muerte no era política y que no tenía relación con el ministerio de Desarrollo Social, fue convocado por la Justicia debido a sus declaraciones públicas que apuntaban a que el crimen habría sido cometido por alguien del entorno íntimo del ministro.
El gobernador Jalil se encontraba en un viaje por Oriente en busca de inversores para la industria del litio, cuando las acusaciones sobre el encubrimiento del crimen de Rojas surgieron. A su regreso, se encontró con una provincia conmovida y una agenda política completamente alterada.
El hijo del ministro asesinado, Fernando Rojas, fue uno de los impulsores de una marcha que exigió justicia por la muerte violenta de su padre. La manifestación fue acompañada por políticos de la oposición y se hizo eco de las denuncias de la familia sobre el encubrimiento del crimen.
Las declaraciones de Barrionuevo señalando al entorno íntimo del ministro como posible responsable del crimen fueron recibidas con indignación por la familia de Rojas y por la sociedad en general. Barrionuevo no ofreció pruebas que respaldaran sus acusaciones y la investigación judicial sigue su curso.
El crimen de Juan Carlos Rojas sigue conmocionando a la provincia de Catamarca y la familia del ministro asesinado sigue reclamando justicia.