El financiamiento inicial de 5 millones de euros (unos 5,5 millones de dólares) facilitará el trabajo de las autoridades para potenciar las expulsiones de migrantes. La medida, a propuesta del ministro de Protección Civil y Políticas Marítimas, Nello Musumeci, se implementará en todo el territorio nacional y habilitará un aumento de las estructuras para la repatriación de migrantes que no tengan derecho a permanecer en Italia.
La emergencia migratoria en Italia fue promovida por su ministro de Interior, Matteo Piantedosi, a raíz de los últimos desembarcos. Entre los procedimientos que habilita, figura la apertura de nuevos centros de repatriación (Centro di Permanenza per il Rimpatrio, en italiano) que facilitará a las autoridades las actividades de identificación y deportación. La medida también permitirá ofrecer a los migrantes soluciones de acogida en poco tiempo y con estándares adecuados.
El exministro del Interior, Matteo Salvini, había explicado la necesidad de al menos un centro de repatriación para cada región y abogó por volver a aplicar una política más dura ante el fenómeno migratorio. El gobierno italiano asegura que la medida es necesaria “para llevar a cabo con urgencia medidas extraordinarias para reducir la congestión” en un refugio de inmigrantes atestado en una pequeña isla italiana en el Mediterráneo.
Italia lleva unas semanas especialmente intensas por la llegada de miles de migrantes al sur del país, donde hace menos de dos meses el naufragio de una barcaza dejó más de 90 muertos en la región de Calabria. Según Salvini, Italia es “absolutamente incapaz” de gestionar “mil llegadas diarias” y que “es crucial que Europa despierte e intervenga”. Con el estado de emergencia, se espera que se implementen procedimientos y acciones más rápidas para reducir la congestión y potenciar la repatriación de migrantes que no tengan derecho a permanecer en Italia.
En gran medida sin éxito, el gobierno de Meloni, como otros antes, ha exigido más solidaridad de otros países de la UE, que a menudo no cumplen sus promesas de aceptar a los solicitantes de asilo.
Desde principios de este año, han desembarcado unos 31.000 inmigrantes —ya sean rescatados por barcos militares italianos o de caridad o que llegaron a Italia sin ayuda— según cifras del Ministerio del Interior. En el mismo período en cada uno de los dos años anteriores llegaron unos 8.000.
Las llegadas de migrantes, que viajan en embarcaciones no aptas para navegar desde las costas del norte de África, parecen destinadas a aumentar. El miércoles por la mañana, se esperaba que un barco de contrabandistas, con unos 700 pasajeros, llegara al puerto de Catania, en Sicilia.
El martes, unos 1.600 inmigrantes se alojaban en un centro de migrantes de Lampedusa y las autoridades esperaban que el clima mejorara para sacar de la isla por ferri a unos 400.
“Hay muchas mujeres con niños pequeños, además hay menores no acompañados”, dijo la directora del centro de migrantes, Lorena Tortorici, a la televisión italiana Sky TG24. “Estamos en una situación de emergencia. El personal está tratando de hacer lo que puede”.