En las últimas horas, el dirigente sindical Luis Barrionuevo lanzó una serie de declaraciones que sembraron sospechas en el entorno familiar de la víctima.
Barrionuevo apuntó contra Fernando Rojas, uno de los hijos del ministro asesinado, acusándolo de tener la llave de la casa donde ocurrió el crimen y de haber limpiado la escena del mismo. También aseguró que el último llamado del ministro fue a la mujer que limpiaba el Sindicato y su casa, Silvina Nieva, a las 8 de la mañana, y que la mujer declaró haber sentido un golpe que fue el ‘mamporro’ que le dieron de atrás, en la nuca, en la cabeza, de un golpe como se matan los toros y él cayó de bruces y se rompió todo el ojo. Según el dirigente sindical, el ministro no fue torturado, sino que se rompió toda la cara.
Por su parte, los hijos del ex funcionario afirmaron que su padre fue brutalmente golpeado, que lo tuvieron de rodillas y lo golpearon, le reventaron el rostro, lo tuvieron de rodillas y así lo ultimaron, rompiéndole la base del cráneo. En una conferencia de prensa, los hijos del ministro presentaron las crudas imágenes del crimen para respaldar su versión.
Frente a las acusaciones de Barrionuevo, Fernando Rojas lo acusó de ser el vocero del gobernador Raúl Jalil y señaló que el dirigente gastronómico «tiene mucha información». Además, Rojas preguntó qué hay que hacer desde la justicia de Catamarca para que Barrionuevo venga a declarar.
El caso de Juan Carlos Rojas sigue generando polémica y, aunque la investigación continúa, las declaraciones cruzadas entre Barrionuevo y los hijos del ministro asesinado no hacen más que añadir tensión a un caso que ya de por sí es complicado y doloroso para la familia de la víctima.