El estado de crecimiento de las plantaciones es preocupante a 45 días del inicio de la zafra. La Unión de Cañeros Independientes de Jujuy y Salta espera urgentes asistencias.
La larga sequía, que lleva tres años consecutivos marcados por La Niña, fenómeno climático que en el norte argentino es sinónimo de escasez de lluvias, tiene a cañeros independientes de Salta y Jujuy con la soga al cuello a 45 días del inicio de la zafra azucarera
Sin agua para riego, con los suelos resecos y el estrés hídrico acentuado en las plantaciones por las elevadas temperaturas, el deficiente desarrollo de los cañaverales anticipa un panorama sombrío para un sector de la economía regional que se declaró en la primera semana de marzo en «estado de alerta».
La Unión Cañeros Independientes de Jujuy y Salta solicitó «ayuda urgente» de los gobiernos provinciales y nacional en un escenario de desastre que amenaza con «dejar a muchos productores en el camino» y derrumbar los puestos de empleo directo e indirecto que sostiene la actividad.
Tras una reunión que realizó días atrás en San Pedro de Jujuy, la dirigencia de la entidad regional que preside René Macina advirtió que la situación actual es mucho más crítica que la de la zafra de 2022, que «finalizó un mes antes y con pérdidas en la producción que ascendieron a más del 30%», recordó la institución. Para la cosecha de este año, a iniciarse en mayo, se prevén «pérdidas superiores al 50% debido al grave estado de los cañaverales».
«No ha llovido, las temperaturas siguen altas y los cañaverales están en muy mal estado, salvo en algunas zonas» muy puntuales, como ocurrió también en superficies sembradas con soja, maíz y poroto, al igual que en áreas ganaderas de la región que fueron declaradas en emergencia.
«Luego de atravesar tres campañas bajo los efectos devastadores de la sequía ocasionada por la permanencia del fenómeno de La Niña, el sector cañero ha quedado en una situación caótica, sin agua para riego, sin financiamiento, y con un costo altísimo de electricidad que superan los beneficios de utilizarla», advirtieron los cañeros.
«Los efectos fueron acumulativos durante las campañas 20/21, 21/22 y la actual, ya que comenzamos con pérdidas significativas en los rendimientos culturales, pasando luego a la pérdida de cepa, plantaciones malogradas y hoy nos encontramos con un gran porcentaje de cañaverales que no llegará a cosecha», lamentaron.