
El ministro de Hacienda de Chile, Mario Marcel (Santiago de Chile, 63 años), ha sido catalogado como la superestrella del Gobierno de Gabriel Boric, que este sábado cumplirá un año en el poder. Lo respaldan los indicadores recientes que hablan de un repunte de la economía chilena y las encuestas que lo instalan como el mejor valorado por la ciudadanía del equipo de ministros, algo inusual para un jefe de la billetera del Fisco que ha cuidado el gasto público (cayó más del 23% en 2022 y se logró superávit por primera vez en una década). De los cuadros técnicos destacados de la Concertación de centroizquierda que gobernó Chile entre 1990 y 2010, cumplió funciones importantes en todos estos períodos y aterrizó en el actual Ejecutivo directamente desde la presidencia del Banco Central.
El economista viene de su primera gran derrota. Han transcurrido menos de 24 horas desde que la Cámara de Diputados botó de entrada el proyecto de mayor importancia para Hacienda, la reforma tributaria que pretendía recaudar el 3,6% del PIB para financiar el programa de Gobierno. El día del mayor fracaso legislativo que se haya visto en estos 12 meses, el miércoles, a Marcel se le vio enojado en el Congreso, como pocas veces. En esta conversación en su oficina a metros de La Moneda, el socialista –con su habitual tono, pausado– dibuja la trastienda de la derrota y lo que viene de cara al futuro. Lo hace a horas de que este viernes el presidente Boric realice un cambio de Gabinete cuya profundidad se desconoce, aunque Marcel parece inamovible.
«Tenemos un Congreso con gran dispersión, donde los grandes bloques que en su momento dominaron nuestro sistema político no están presentes y donde el Gobierno está en minoría. Para legislar depende, por lo tanto, de la actitud de la oposición y de parlamentarios que no están ni en el oficialismo ni en la oposición. El proceso legislativo se ha complejizado», afirmó