Brasil: los mineros ilegales huyen de la Amazonia, acusados de un genocidio en tierras indígenas

El gobierno prepara una vasta operación policial y militar, luego de denuncias sobre crímenes contra el pueblo Yanomami.

Brasil está desplegando cientos de policías y soldados para expulsar a los mineros ilegales acusados
de desatar una crisis humanitaria en las tierras indígenas yanomami. Miles de estos invasores
empezaron a huir, mientras en el país crece la indignación ante las imágenes de chicos y adultos
desnutridos y enfermos en tierras remotas en la Amazonia.
De acuerdo con el ministro de Justicia brasileño, Flavio Dino, las autoridades estiman que unas
15.000 personas invadieron ilegalmente esta área protegida en la Amazonia, donde los indígenas
acusan a los buscadores ilegales de oro de asesinar y violar a miembros de su comunidad,
contaminar el agua con mercurio y provocar una crisis alimentaria al destruir la selva.
Las autoridades federales decretaron en enero el estado de emergencia sanitaria en la región ante la
explosión de casos graves de malaria, neumonía, infecciones gastrointestinales y desnutrición.
El gobierno informó este lunes que empezó a desplegar más de 500 policías y soldados en el
terreno, para una operación de expulsión de los mineros que comenzará esta semana.
Las autoridades esperan que para el momento en que la policía inicie el operativo, "por lo menos el
80% de esas 15.000 personas ya hayan salido del territorio yanomami", afirmó el ministro el lunes
en una conferencia de prensa en Brasilia.
Miles de mineros ya empezaron a huir por su cuenta, aseguró Dino, después de que el presidente
brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ordenara la semana pasada una zona de exclusión del espacio
aéreo sobre la reserva, impidiendo la circulación de las avionetas que los mineros usan para
transportar comida y suministros.
Decenas de ellos llegaban este lunes a un puerto improvisado en el municipio de Alto Alegre, unos
80 km al oeste de Boa Vista, capital del estado de Roraima, en el norte del país, según testigos.
Sin querer identificarse, algunos relataron haber pasado los últimos tres días navegando por los ríos
de la selva para salir del remoto territorio yanomami, en la frontera de Brasil con Venezuela.