
En marzo, las jubilaciones de los docentes no universitarios del sistema previsional nacional tendrán
un aumento de 18,69%, en tanto que los haberes de quienes se jubilaron por el régimen de docentes
universitarios recibirán, también el mes próximo, una recomposición de 21,57%. Además, los
ingresos de los pasivos del sistema especial de retiros de Luz y Fuerza subirán, en el mismo
período, un 14,14%. Los índices de los reajustes fueron informados por fuentes de la Secretaría de
Seguridad Social.
Los tres regímenes mencionados tienen modalidades de actualización al margen de la que rige para
los jubilados del sistema general, en el cual se aplica la fórmula de movilidad de la ley 27.609,
vinculada con la variación de la recaudación de impuestos y de los valores promedio de los salarios
de toda la economía.
Hasta el año pasado, los jubilados del sistema de docentes (que, según la estadística oficial, son
cerca de 172.000), como también los del régimen de docentes universitarios (son alrededor de 9500)
y los del gremio de Luz y Fuerza (son algo más de 36.000), recibían las recomposiciones con
frecuente semestral, pero eso fue modificado mediante tres resoluciones del Ministerio de Trabajo
de noviembre último, que dispusieron la vigencia de subas trimestrales.
Esa modificación se hizo con efecto desde el mensual correspondiente a diciembre. Pero, según lo
establecido en las mencionadas resoluciones, los primeros incrementos otorgados con esa
modalidad solo se hicieron efectivos con el cobro de los ingresos del primer mes del actual 2023.
De esa manera, los haberes de enero se percibieron con el porcentaje de aumento trimestral aplicado
y con dos reajustes adicionales: el correspondiente a la suba por movilidad de diciembre (que en ese
último mes de 2022 ya estaba vigente, pero no se había liquidado) y el referido a la diferencia entre
el aguinaldo calculado con el valor del ingreso ya reajustado y el efectivamente cobrado en
diciembre (que había sido calculado en función del monto sin actualización).
Caída del poder adquisitivo
En el caso de los docentes no universitarios, se otorgó entonces un incremento de 20,15%. Esa
recomposición llegó después de un año en que los haberes de ese grupo de jubilados y pensionados
sufrieron una muy fuerte pérdida de poder adquisitivo. Durante 2022, de hecho, recibieron solo un
reajuste de 9,38% en marzo y otro de 40,05% en septiembre. Así, entre el ingreso del inicio y el del
final del año hubo una diferencia de 53,2%, frente a una inflación de 94,8%, lo que determinó que
el poder adquisitivo fuera, en el segundo momento de la comparación, un 21,4% más bajo. La caída
del ingreso en términos reales había sido aún más pronunciado, de alrededor de 30%, en agosto,
antes de que se diera la segunda recomposición.