
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó finalmente este martes los
resultados provisionales del Censo 2022, que se realizó el 18 de mayo pasado. De acuerdo a las
nuevas revelaciones, en la Argentina viven 46.044.703 personas. De ellas, 23.690.481 son mujeres
(51,76%), 22.072.046 son hombres (48,22%) y 8.293 (0,02%) no se identificaron con ninguno de
esos géneros.
En el rubro viviendas, se contabilizaron 17.805.711 en total: 17.780.210 particulares y 25.501
colectivas. Además, 2.962 personas viven en situación de calle. "Son personas en situación de calle
efectiva, las encontramos en la vía pública el día del censo", dijo Marco Lavagna, interventor del
INDEC. Es un dato parcial: falta agregar a quienes, al momento del censo, estaban en paradores –
que están incluidos dentro de la cifra de viviendas colectivas.
El organismo que encabeza Lavagna ya había adelantado unos primeros resultados, 24 horas
después de que se concretara el relevamiento poblacional, hace ya ocho meses y medio. En aquella
oportunidad, el INDEC estimó en 47.327.407 la población de la Argentina, lo que arrojaba un
aumento del 18% con respecto a las conclusiones del operativo anterior, que se hizo en 2010. Un
número superior al divulgado este martes e incluso superior al margen de error de un millón de
personas que había estimado entonces el organismo.
Esos datos, explicó Lavagna, eran una suerte de "boca de urna": "No son datos comparables. Lo
primero era una proyección de cómo venía el operativo, con modelos demográficos. Acá
presentamos el conteo efectivo de las personas", explicó Lavagna este martes la discrepancia.
"Encontramos que el 2% de viviendas censadas tenían algún error: habían entrado dos veces (en el
censo digital) o no lo habían completado", agregó el jefe del organismo. Además, dijo que en los
próximos meses se incorporarán datos sobre las omisiones poblacionales. Según aclaró el INDEC,
estos primeros resultados "deben interpretarse como tendencia del operativo de campo" y pueden
diferir respecto de los resultados definitivos.
Lavagna destacó la cobertura del 98,6% para remarcar la robustez de los datos, "por arriba de los
parámetros internacionales" y valoró el censo digital como una gran novedad y un éxito rotundo.
"El censo 2022 es de transición, marca cambios metodológicos de cara al futuro", dijo el director
del INDEC, que estuvo acompañado en el anuncio por el director técnico Pedro Lines y la directora
nacional de Estadísticas Sociales y de Población, Gladys Massé.
La diferencia de casi 1,3 millón
La diferencia entre ese boca de urna de mayo y los números actuales es de 1.282.704 habitantes.
Pero especialistas consultados por Clarín están más de acuerdo con este dato que con aquella
proyección.
“El crecimiento parece razonable con lo esperado, 47 millones me había parecido alto”, dice el
estadista e ingeniero en sistemas Mauro Infantino. Y agrega: “No hay que tomar tan seriamente la
caída de un millón de personas, es un dato que se dio rápido para dejar contento al público”.
El error que cometió el INDEC, estimó el doctor en Geografía e investigador independiente del
Conicet Pablo Paolasso, se debe a que “hicieron mal los cálculos, se basaron en una muestra mal
determinada”. ¿Pero el margen de equivocación es común? El experto sostiene que sí y agrega: “Por
ejemplo Chile tuvo que desechar el censo 2010 por todos los errores que se cometieron y luego
hicieron un nuevo censo abreviado”.
El doctor en Demografía y Economía Jorge Paz aclara que el censo chileno fue observado por la
división de población de la La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de
Naciones Unidas. A diferencia de lo que ocurrió en el censo argentino que “fue validado por la
CEPAL y por la división de población de la ONU”.
“Si bien todavía no tenemos todos los elementos para hacer una evaluación precisa de la calidad del
censo, los datos que se conocen este martes están mostrando que estuvo realizado de manera
satisfactoria”, explica.
Cuando se calculaba más de 47 millones de habitantes, el experto planteó qué debería haber
sucedido para llegar a ese número: “Tendrían que haber pasado cosas disparatadas, por ejemplo, que
haya un sub-registro de nacimientos, eso lleva a creer que nacen menos niñas y niños de los que
verdaderamente nacen, y que la mortalidad descendió más de lo esperado y el hecho no fue
reflejado en la información sobre defunciones”.
También el saldo migratorio, es decir la diferencia entre inmigración y emigración, no sólo debería
haber sido positivo sino muy alto. Y además el censo de 2010 debería haber subestimado a la
población existente entonces.