
El kirchnerismo sigue acumulando desplantes en su estrategia de presión para alinear a todo el Frente de Todos y sus aliados detrás de su ofensiva contra la Corte Suprema de Justicia. Así, a la esquiva posición que asumieron en los últimos días gobernadores e intendentes del PJ, que rechazaron acompañar el pedido de juicio político contra el máximo tribunal que puso en marcha el presidente Alberto Fernández, se sumó también la conducción de la CGT en pleno, incluidos aquellos dirigentes con una marcada afinidad política con Cristina Kirchner.
«Se optó por la necesidad de actuar con prudencia». Fue el argumento consensuado entre los sectores mayoritarios de la central obrera para evitar un respaldo público a la avanzada del oficialismo contra la Corte.
Tampoco ningún referente de la cúpula de la entidad suscribió la solicitada que, bajo el título «Democracia o mafia», intelectuales, artistas y dirigentes difundieron este domingo para expresar su apoyo al pedido de juicio político al máximo tribunal y denunciar el supuesto «uso espurio de la coparticipación en favor de la campaña política” del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.
El texto fue firmado por dirigentes sindicales cercanos al kirchnerismo, como el diputado y titular de la CTA, Hugo Yasky, o los gremialistas Roberto Baradel (Suteba) o Sonia Alesso (Ctera). Pero no fue acompañado por el camionero y miembro del triunviro de conducción cegetista, Pablo Moyano, ni por otros referentes de la central de vínculo aceitado con la vicepresidenta, como el bancario Sergio Palazzo y otros gremialistas de la Corriente Federal de los Trabajadores.
Silencio en el moyanismo
Moyano hijo mantuvo un llamativo silencio público respecto al pedido de juicio político a los miembros de la Corte que, en fuentes de su espacio, atribuyeron a una decisión meditada internamente. Incluso, un dirigente aliado al camionero admitió ciertas diferencias en el sector sobre la conveniencia de ofrecer un respaldo a la embestida contra los jueces. «La intención por ahora es no decir nada, no es una pelea nuestra», se sinceró el vocero.
Salvando los matices, los grupos mayoritarios de la primera línea cegetista que están lejos de comulgar con el moyanismo comparten la opinión de que se trata de una pelea del kirchnerismo de la que rechazan ser parte. Y cuestionan duramente la decisión de Alberto Fernández de avanzar en el enfrentamiento con la Corte para «congraciarse» con el juego que impone Cristina pese al complicado escenario económico y social del país. «Es inentendible», reprochan la actitud del mandatario.
Los referentes de los «gordos» (grandes gremios de servicios), el grupo de «independientes» (Andrés Rodríguez de UPCN, Gerardo Martínez de UOCRA y José Luis Lingeri de Obras Sanitarias), además del frente sindical que responde a Luis Barrionuevo, que controlan el consejo directivo de la entidad, optaron por enrolarse en la misma posición que asumieron los gobernadores e intendentes del PJ que se negaron a validar el embate contra la Corte.
La posición de cúpula de la principal central sindical amplificó el distanciamiento cada vez más evidente de los sindicalistas con Cristina. «Ella tiene un prejuicio con nosotros, no nos considera parte, sino adversarios», criticó otro dirigente.
Armado con intendentes y la apuesta por Massa
Entre esos sectores aceleran el armado conjunto en el que comenzaron a trabajar a fines de diciembre junto a un grupo de intendentes del conurbano de cara a la disputa electoral, una estrategia a la que también aspiran a sumar a movimientos sociales y gobernadores.