Antofagasta es líder en desalación de agua y se puede convertir en una potencia mundial

Andrés Sanabria, coordinador de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, explicó que se debe mostrar la potencialidad de la minería que, manejada con buenas políticas, puede hacer algo interesante ambientalmente y al mismo tiempo generar trabajo de calidad.

Sanabria está en la zona en el marco de la “Estrategia Regional Minera 2023-2050” que impulsa El Gobierno Regional con el apoyo de la OCDE. El coordinador también dijo que “hay que pensar en un litio certificado bajo en CO2, algo que todavía no existe”

Antofagasta podría transformarse en la primera zona del mundo en certificar una producción de litio baja en CO2, algo que todavía no existe y que implicaría un importante posicionamiento en un mercado donde aparecen nuevos competidores. Y es que la región posee el mineral cuya demanda europea se incrementará ocho veces en los próximos años, también cuenta con energías limpias y sabe trabajar con agua desalada que, de reutilizarse para esta tarea, completaría un ecosistema productivo que marcaría una diferencia difícil de igualar por otros países.

Así lo observa Andrés Sanabria, coordinador de la iniciativa de regiones y ciudades mineras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), quien está en Antofagasta para comenzar el trabajo de elaboración de la “Estrategia Regional Minera 2023-2050”, que impulsa el gobernador Ricardo Díaz.

El representante de la OCDE sostuvo que Suecia ya trabaja en la producción de hierro bajo en CO2, gas de efecto invernadero y uno de los mayores contaminantes que generan las industrias en todo el mundo. “Uno puede comenzar a pensar, y es lo que nos gustaría, en hacer un litio que pueda certificarse como bajo en CO2. Su energía es limpia, ojalá se utilice agua desalada y que se reutilice para fabricar un litio limpio, algo que todavía no existe en el mundo y el que lo haga podrá ganar un mercado muy importante”, advirtió el coordinador de la OCDE.

Además, Sanabria destaca que el área minera debe mostrar que su potencialidad, que manejada con buenas políticas, puede hacer algo interesante ambientalmente y al mismo tiempo generar trabajo de calidad.

La manera en que se relaciona la minería la vemos en tres dimensiones. Una es económica, proveyendo trabajo, ingresos a los municipios; otra que es social, colaborando con el gobierno local para construir vías, hospitales, educación y una tercera que es ambiental, manteniendo protegidos los ríos y regenerando la naturaleza después de que la mina finaliza. En esas tres dimensiones vemos que si el resultado es positivo o negativo depende de cómo se maneje la política regional. Y una estrategia clara es la que nos puede ayudar a que estas dimensiones sean más positivas que negativas.