Por la inflación, crece el «stockeo defensivo» se disparan casi 60% las ventas de alimentos

Por la brusca suba de los precios y el temor a faltantes, los consumidores compran más en los supermercados. Qué productos eligen

En el best seller «La economía de la manipulación», los economistas estadounidenses dedican un capítulo a los «anzuelos» que los supermercados suelen ponerles a los consumidores para atraerlos en las compras. No se trata solamente de ofertas sino de un cada vez más estudiado comportamiento de los consumidores cuando agarran el changuito. Todo sea por seducir e inducirlos a gastar. Pero en la Argentina versión 2022 no hace falta recurrir a ninguna estrategia para incrementar las ventas de las grandes cadenas de supermercados. La inflación lo puede todo. Los clientes provocaron un verdadero boom de compras en las últimas semanas.

No para consumir productos en lo inmediato, sino, básicamente, para stockearse. Comprar artículos de la canasta básica no perecederos se convirtió en una de las mejores inversiones.

Los pesos queman en los bolsillos y parece no haber mejor alternativa que gastarlos ahora en alimentos cuyos precios se encarecen semana tras semana y que, en algún momento, se consumirán en el hogar.

Un estudio de la consultora Scentia -especializada en consumo masivo- dio cuenta del fenómeno: durante julio, las ventas de alimentos de la canasta esencial se dispararon hasta un 59% en los supermercados.

 

Los más buscados para stockear

El informe de Scentia, al que tuvo acceso iProfesional, muestra que las ventas en los supermercados crecieron 7,7% durante julio, en comparación con el mismo mes del año pasado. «Lo relevante no es solamente ese salto en las ventas sino que la comparación se realiza sobre una base elevada. En julio del año pasado, las ventas de los supermercados habían crecido 5,5% versus julio de 2020», analiza Osvaldo del Río.

El experto concluye que este incremento estuvo impulsado por las categorías que se pueden stockear (no son perecederos). «Fue una manera de cuidar el bolsillo. De cubrirse contra la inflación», apunta Del Río. De hecho, en la lista queda en evidencia esa conducta de los consumidores.

El mayor salto se dio en las compras de aceites, un 59%. Se trata de un producto con vencimiento largo y que combina además con otras dos condiciones: es uno de los artículos que más se encareció con la guerra en Ucrania y que más quedó desabastecido en las góndolas en los últimos meses.

En segundo lugar aparece el café, con un incremento en las ventas del 38%. También acá se trata de uno de los productos que más vienen aumentando -alrededor del 150% en los últimos 12 meses-, y con una tendencia alcista que todavía se mantiene.

Le siguió en el podio el arroz, con un incremento del 30% en el volumen de ventas en los supermercados. En las pastas secas, el aumento fue del 26%. Lo mismo que en el caso de las lavandinas.

En el caso de las yerbas, el salto en las ventas fue del 23%. La lista con el boom de ventas incluye enlatados de pescado y de legumbres, azúcar, papel higiénico, harinas y desodorantes.

Como puede apreciarse, son todos productos incluidos en la canasta básica (alimentos y artículos de limpieza e higiene), que no tienen vencimiento cercano.

 

La otra cara de la moneda

Es interesante el análisis del experto en consumo Osvaldo Del Rio. «No hay que confundirse; acá no tiene que ver con una mejora del poder adquisitivo de los consumidores y una mejora lineal en la capacidad de consumo. Este fenómeno se relaciona con una actitud defensiva; de la gente que básicamente anticipa compras para defenderse de la inflación».

Los que más van a sufrir por esta conducta son los autoservicios y almacenes de barrio, que en las próximas semanas y meses verán disminuida sus ventas por las compras anticipadas.

El público, de acuerdo a las mediciones de Scentia, eligió las grandes cadenas para hacer estas compras ya que encuentra precios más baratos en los supermercados que en los pequeños comercios.

La diferencia de precios entre las grandes cadenas y los autoservicios de barrio se amplió con la dispersión de precios.

Sobre una canasta de 2.100 productos esenciales -que Scentia mantiene inalterables para no contaminar la medición-, los supermercados venden un 25%, en promedio, más barato que los negocios barriales.