
La amenaza del frío invierno y de una crisis energética avivada por el manejo de la llave de gas por parte del Kremlin ha empujado a los 27 países miembros de la Unión Europea (UE) a acordar un recorte del consumo energético. Los ministros de Energía han pactado un plan de ahorro para hacer frente al “chantaje” de Vladimir Putin, como lo definieron la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la vicepresidenta tercera española, Teresa Ribera. Tras días de negociaciones en un tema delicado para las políticas nacionales, el reglamento que se ha terminado de impulsar marca un compromiso de un ahorro del gas de un 15%, aunque introduce situaciones de excepción en las que se rebajará ese recorte.
España, que encabezó el sector crítico con la propuesta inicial de la Comisión –que disponía un tijeretazo lineal para todos y que no tenía en cuenta el grado de dependencia del gas ruso– podría obtener una excepción si la solicita y obtiene el visto bueno que reduciría ese esfuerzo de ahorro a la mitad. Una pequeña victoria del equipo de Ribera, que pugnó para que el plan de ahorro contemplara el carácter de isla energética de España, con pocas interconexiones con otros Estados.
“El Consejo de la UE ha recogido algunas exenciones y opciones de pedir una excepción al objetivo obligatorio de reducción, para reflejar las situaciones particulares de los Estados miembros”, dijo el ministro de Industria checo, Jozef Síkela, tras el anuncio del equipo de la presidencia de República Checa, que encabeza este semestre la Unión. “La UE ha dado un paso decisivo para acabar con la amenaza de Putin de interrumpir el suministro de gas”, declaró la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, al conocerse el acuerdo.
Hungría, que ya se desmarcó hace unos días al anunciar en Moscú su intención de aumentar las compras de gas ruso, es el único país que votó en contra del nuevo reglamento, según afirmó el ministro de Energía de Luxemburgo, Claude Turmes. El plan de la UE, que se basa no solo en el espíritu de ahorro ante la amenaza del Kremlin sino en que los países puedan alcanzar el objetivo de llenar sus depósitos de gas al 80%, requería la aprobación de una mayoría calificada.
La firma del acuerdo fue impulsada por la amenaza de un invierno muy frío y por el manejo de la llave de gas por parte del Kremlin, en medio del conflicto bélico que continúa en Ucrania