El tren fantasma de Javier Milei

El economista avanza en alianzas con carapintadas, negacionistas, admiradores de Hitler y hasta el hijo de un dictador.

La idea de “tren fantasma” es vieja en la humanidad.

Esta historia tiene un comienzo. Fue cuando, sobre finales del 2021, el entonces flamante diputado decidió cambiar sus planes. Lo contó NOTICIAS en la edición que llevaba en tapa a Karina, la hermana de Milei a la que él llama “el jefe”: fue ella la que convenció al economista de dejar de lado la idea de ir por la Ciudad en el 2023 -que era el plan original de él y de todo su equipo de campaña- para buscar la Presidencia. Ahí fue donde el liberalismo comenzó a quebrarse en varios pedazos.

Porque, como Milei rápidamente se enteró, no es lo mismo hacer una campaña en los 203 kilómetros cuadrados de la Capital que hacerlo en todo el país. Eso es lo que le dijo, una y otra vez, Carlos Kikuchi. Este operador todoterreno, que en los 90 fue vocero de Domingo Cavallo, es central en esta telenovela: su llegada al espacio a principios de este año y su acercamiento estratégico a Karina estuvo seguida de una fenomenal razzia de históricos aliados de Milei. Los que se fueron, como el liberal Carlos Maslatón, los influencers Emmanuel Dannan y “El Presto”, y armadores políticos como el legislador Eugenio Casielles o Marcos Urtubey, por sólo nombrar los más visibles, señalan -con mayor o menor intensidad- que fueron desplazados por el trabajo de este duo. El modus operandi, cuenta esta parte de la grieta, es siempre el mismo: Kikuchi o Karina identifican a alguien que puede llegar a hacerles sombra y lo denuncian -según ellos, con falsas acusaciones- ante Milei, o directamente los expulsan y luego le van a contar una supuesta falsa historia al líder con el hecho ya consumado. El golpe palaciego vino, además, con un giro en el posicionamiento político del economista. “Hay un giro al fascismo por parte de Milei, mientras que nosotros queremos salvar a ‘La Libertad Avanza’ de la destrucción a la que la llevan Karina y Kikuchi», dice Maslatón.

Es que lo que hizo explotar la interna no fueron sólo las declaraciones explosivas del diputado -como las de la venta de niños o del comercio de órganos, su defensa a Margaret Tatcher, su constante ausencia en el Congreso, el semivacío acto en Gerli, o su promoción de “CoinX”, una estafa de esquema ponzi- sino que el problema es previo y es político. El gran detonante de esta olla a presión fueron las alianzas que Milei, de la mano de Kikuchi, está haciendo por el país.

La más polémica que hizo el líder de “La Libertad Avanza” fue la de Tucumán, con Ricardo Bussi. Es un tema que despierta polémica por donde se lo mire. Los que quedaron afuera del espacio dicen que, de mínima, es algo que no tiene lógica a nivel político.

Bussi es hijo de Antonio, uno de los genocidas más famosos de la historia argentina. El padre del aliado de Milei fue gobernador de facto de esa provincia, acusado de al menos 800 casos de secuestros, torturas, homicidios y desapariciones. Muchas de ellas, como quedó demostrado por varios testigos en el Juicio a las Juntas, Bussi padre las ejecutaba en persona. Ya en democracia, luego de un juicio que comandó el juez Baltasar Garzón desde Europa, quedó probado que había robado, por lo menos, 350 mil dólares y que se había apropiado de 17 propiedades. Es decir, el padre del aliado del liberal es todo lo contrario a lo que Milei dice que viene a defender. Y con un agravante: como el economista mismo admitió, fue asesor del genocida cuando este se convirtió en diputado en 1994.

La relación con su hijo viene de ese entonces. Aunque no se puede acusar al hijo de los pecados del padre -a pesar de que este no reniega del legado paterno y de que trabajó con él durante toda la vida-, Bussi trabaja para el Estado desde 1987.  Si Milei no fuera su amigo seguramente lo tildaría de ser parte “de la casta”. No sólo eso. El ahora legislador provincial de Tucumán tiene 11 denuncias en su contra de abuso sexual, por parte de “Lupe”, una mujer que dice haber sufrido amenazas -que incluyeron que le balearan la casa- luego de llevar el caso a un juicio que aún continúa. A principios de abril de este año un juez pidió el desafuero del legislador.

El hecho de que Milei lo haya elegido como su candidato en Tucumán fue lo que hizo explotar la interna. “Estás manchando la idea de la libertad con la alianza con Bussi”, le dijo un joven liberal a Kikuchi, en la cara, en un acto en Córdoba a mitad de junio. En el video, que luego se viralizó, se ve cómo los encargados de seguridad empujan al chico. A fines de ese mes el Partido Libertario de esa provincia formalizó su ruptura con Milei, por abandonar “a los verdaderos libertarios”.

En el norte también hay otra alianza que despierta polémica. Es que Milei está muy cerca del polémico Alfredo Olmedo. El ex diputado se hizo famoso por presentar proyectos para habilitar la pena de muerte y la castración química, por impulsar un premio para quien mate a un delincuente, por defender la carrera de galgos, y por su posición contra el matrimonio igualitario. “Tengo la mente abierta y la cola cerrada”, llegó a decir, entre otras cosas. Olmedo y Milei tienen una vieja relación y Kikuchi ya estuvo reunido con el primero para intentar cerrar la alianza.