
El ministro de Gobierno y Mamani tienen el apoyo de Arce y Choquehuanca. Ambos siguen en sus cargos
Durante sus 14 años en el poder, la más mínima “sugerencia” que daba Evo Morales se procesaba en horas. Este lunes, la pugna que tiene con David Choquehuanca frena la interpelación en la Asamblea Legislativa del ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo y la destitución del viceministro Jaime Mamani, acusado de ordenar que se detenga un operativo que halló un megalaboratorio y cuatro fábricas de cocaína.
El 16 de marzo, en una reunión con cocaleros de Yungas, el ministro Del Castillo aseguró qué hay diputados y dirigentes que se enriquecen con las hojas de coca.
Evo Morales y los cocaleros de Chapare le dieron 24 horas para que dé explicaciones. La autoridad estatal aclaró después que se refería a un diputado en concreto, que no era de Chapare, sino de Yungas. De hecho, esta semana ese diputa deberá declarar ante la Fiscalía.
Dos días más tarde, Del Castillo abandonó intempestivamente una reunión con la bancada del MAS. Estaba evidentemente molesto, y evitó a los medios. Sus correligionarios, por amplia mayoría en ese encuentro, decidieron interpelarlo.
Hasta ahora, ese acto legislativo en el que se daba por hecho que iba a salir censurado, no se realizó.
Morales impulsó a la bancada parlamentaria del MAS para que soliciten esta interpelación.
El vicepresidente David Choquehuanca suspendió o nunca convocó a las interpelaciones en contra del Ministro. Mientras que Morales insiste en la confrontación, pero incluso dentro de su partido ven que eso lo desgasta políticamente.
“No hay división, hay traición, pero siempre hubo desde tiempo de colonia, desde el tiempo de la república, esa no es ninguna novedad. Pero los traidores no dividen, intentan confundir”, señaló el exmandatario en su programa en Kawsachun Coca, desde Cuba.
Morales estuvo el fin de semana en La Habana, donde tributó un homenaje a Fidel Castro. “Algunos medios de comunicación de la derecha están cada día, nos hacen campañas gratis, no pagamos publicidad, no tenemos ningún contacto, pero si se dan cuenta solo el MAS está en los medios de comunicación”, afirmó Morales.
Con relación a las fricciones con el Gobierno, señaló que algunos de sus excolaboradores que no identificó “son repudiados y condenados por la derecha, por la oposición”, pero ahora “la derecha sospechosamente defiende a algunos funcionarios de algún ministerio”.
De hecho, la última semana, la bancada del MAS que es próxima a Morales, expresó su molestia por la suspensión de las interpelaciones y apuntaron a Choquehuanca.
Hace dos semanas, Evo mostró un audio que presuntamente incriminaba a Del Castillo y a su viceministro de Defensa Social, Jaime Mamani, por abortar un operativo de destrucción de un laboratorio y cuatro fábricas de droga en el Valle Sacta, pero ambos siguen en sus cargos y han mostrado operativos.
El presidente Arce no se ha cansado de ratificar su apoyo al ministro Del Castillo y lo ha mantenido en el gabinete. A principios de año, los cocaleros de Chapare, y Evo Morales, pidieron que Del Castillo, entre otros ministros, sean relevados del gabinete porque su gestión “no convenció”, pero fue ratificado.
Los asambleístas del MAS intentan poner paños fríos, insisten en que no hay división. El presidente de Diputados, Freddy Mamani, reiteró que puede haber diferencia de criterios, pero no rupturas dentro del partido. El Pacto de Unidad convocó el lunes a los dos mandatarios y al jefe del partido para limar asperezas, pero éste último decidió no asistir.
Morales apareció ante los medios el viernes, y aseguró que no tiene ningún problema con el presidente Luis Arce ni con el Gobierno nacional, pero volvió a atacar.