
El Banco Central (BCRA) volvió a subir las tasas de interés de referencia para la economía local tras conocerse oficialmente que la inflación durante marzo había marcado su mayor nivel para un mes de los últimos 20 años.
La entidad que conduce Miguel Pesce, que había adelantado para hoy su reunión ordinaria de directorio con ese propósito, las elevó en 250 puntos básicos promedio: del 44,5% al 47% nominal anual para las Letras de Liquidez (Leliq) que emite a 28 días para regular la oferta monetaria (tras dos años de haber inundado de pesos al mercado) y del 43,5% al 46% nominal anual en el caso de la mínima para los depósitos a plazo fijo constituidos por individuos a 30 días y por hasta $10 millones, lo que representa un rendimiento de 57,1% de tasa efectiva anual (TEA).
La inflación proyectada por el mercado, según el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), se ubicaría entre el 59,2% y el 60,9% durante este año, lo que implica la estimación más elevada proporcionada por los analistas que la propia encuesta oficial reconoce como más confiables en sus predicciones.
Aún así, pese a aplicar un reajuste mayor que el esperado por el mercado, sigue corriendo de atrás a la inercia inflacionaria de la economía doméstica (la tasa anualizada superó el 55%, pero la proyectada hacia adelante de mantenerse este ritmo llegaría al 81,7% si se toma como referencia el 16,1% acumulado en el primer trimestre), aunque se comprometió públicamente -algo ratificado en el acuerdo con el FMI- a ofrecer rendimientos “positivos” en términos reales para tratar de estimular el ahorro en moneda nacional.
Es un dato por demás revelador de la aceleración que muestra el nivel de indexación, dado que el BCRA ya aplicó cuatro ajustes al alza en lo que va del año y por un total de 900 puntos básicos en esas variables. Incluso el último lo dispuso hace apenas 22 días.
Con la nueva suba dispuesta, la entidad busca mantener o ampliar su capacidad de absorción de pesos excedentes de la plaza además de intentar ponerle un dique de contención a los precios, algo que se complica por la disparada de los precios internacionales de las commodities y una crisis política (con capítulos diarios) que erosiona aún más la credibilidad del Gobierno.
Hay que recordar que el BCRA ya había incrementado las tasas de referencia en tres oportunidades desde que empezó el año. Las había subido en enero del 38 al 40%, tras mantenerlas sin cambios por más de un año, para emitir una señal de acercamiento al FMI. Luego las aumentó en otros 250 puntos básicos en febrero y en 200 pb más en la tercera semana de marzo para que esté más alineada con los niveles de inflación.
El IPC del 6,7% que dejó el mes pasado, confirmado esta tarde, evidenció otra vez que se había quedado corto.
Las nuevas tasas estarán en vigencia desde el próximo lunes, habida cuenta que no habrá actividad bancaria ni bursátil en lo que resta de la semana por la celebración del Jueves y Viernes Santo. Eso incluye a las del 44% que regirán para el resto de los depósitos a plazo fijo del sector privado la tasa mínima (lo que representa una Tasa Efectiva Anual de 54,1%).
El BCRA destacó que espera que la inflación “comience a desacelerarse gradualmente a partir de abril y mayo”. Incluso anticipó que, según los indicadores de alta frecuencia que monitorea, “ya han comenzado a dar cuenta de una desaceleración de los precios en lo que va del corriente mes”.