
“En Catamarca nos conocemos todos”, la frase se repite todavía como un ruego; un deseo de clase acomodada de pueblo chico. Sucedió en Catamarca, que claro: no es Wall Street. Las empresas comenzaron lentamente a cerrar sus puertas, y sus dueños dejaron de atender los llamados. Se vendían como traders, pero todo apunta a que orquestaron un armado piramidal.
“A Bacchiani no lo conocía nadie, pero a Edgardo Bulacio sí, por eso le dio confianza a un sector de inversores de acá, que no nos animábamos a invertir en Adhemar”, la denuncia apunta contra RT Inversiones SRL, que maneja el hijo de Bulacio.
El dueño de Adhemar Capital, Edgar Bacchiani, recibió sus primeras denuncias penales ayer. El abogado del grupo asegura que la próxima semana se sumarán otras tantas.
A Bulacio lo denunciaron primero; la semana pasada el abogado Lucio Montero hizo una presentación penal que asegura que se ampliará en los próximos días.
Otro abogado local confió a Catamarca/12 que tomará las causas de otro grupo que también invirtió en RT y sigue sin respuestas. La misma historia: no les devuelven los llamados desde hace un mes, y están decididos a denunciar. Se trata de pocas personas, pero que invirtieron sumas abultadas en dólares.
“A diferencia de Bacchiani, Bulacio usó su estatus de haber sido un empresario con contactos políticos. En algún momento tuvo un nombre como empresario en Catamarca”, explica un inversor X que prefiere preservar su identidad. Se refiere a quien sería la cara oculta de RT, cuya cara visible es su hijo.
X nunca llegó a percibir los intereses prometidos. Al poco tiempo de entregar en mano millones en pesos y otros miles en dólares, le cortaron el teléfono (no se consignan las cifras para preservar la identidad del inversor). “Al principio llamaban de la empresa de manera casi compulsiva, todo el tiempo; creo que fue para mantener el diálogo y evitar que actuáramos rápido, supongo. Pero después cortaron todo vínculo”, asegura.