
El 28 de octubre de 2011 la historia corrió de boca en boca en General Pico, La Pampa: una joven había “perdonado” a su violador y se había casado en la cárcel. Detrás, sin embargo, había una trama de violencia coronada por un artículo insólito del Código Penal. En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, una historia que echa luz sobre las violaciones dentro de las parejas
Carla Figueroa y Marcelo Tomaselli se habían conocido cuando ella tenía 14 años.
Carla, que acababa de cumplir los 18 años, estaba embarrada, golpeada, lloraba. “¿Está tu mamá?”, le preguntó a su sobrina, temblando. Y antes de que su sobrina pudiera reaccionar, completó: “Marcelo me violó”.
El resto de la madrugada, ya en la comisaría, no sólo fue eterna sino que puso sobre ella un manto de duda. Ninguno de los policías terminaba de entender. “¿Cómo que te violó, si es tu novio?”, preguntaban.
A los 17 años Carla quedó embarazada y nació V. el hijo de ambos. Su novio no quería que ella trabajara pero tenían un hijo al que mantener, por eso Carla consiguió trabajo de niñera: una casa de mañana, otra de tarde. El nene tenía un año y medio el día en que Carla le dijo a Tomaselli que no quería estar más en pareja con él. “Quería que su relación fuera sólo por el nene”, repasa Paola.
Ese fue el día en que la violó.
“Me puso el cuchillo cerca de la cara y me dijo ‘sacate la ropa porque yo acá te cago matando y no me importa nada’. Le hice caso, hizo lo que tenía que hacer, fue, prendió un cigarrillo, yo me vestí y me paré. (…) Después vino con el cigarrillo y el cuchillo en la mano, me empujó, me tiró al piso y se me subió encima de la panza. Me decía que yo de ahí no me iba a ir, que él me iba a matar”, contó Carla.
“Me decía ‘qué loco, ¿no? Mirá cómo venís a terminar… de la misma manera que tu mamá’”.
La familia de Carla escuchó por televisión “la historia del violador que se casó con su víctima”. Nunca imaginaron que hablaban de ellos.
El 2 de diciembre de 2011 y gracias al acuerdo que extinguió la pena, Tomaselli salió en libertad después de haber estado ocho meses detenido. Una semana después, la mató de 15 puñaladas frente a V., el hijo de ambos, que acababa de cumplir dos años.
“¿Sabés cómo nos enteramos? Prendimos la televisión y la estaban sacando de la casa de él en una bolsa”, recuerda Paola. “¡No, otra vez no!”, gritó la hermana de Carla cuando una vecina le avisó por teléfono. El caso enseguida salió de la boca de los 58.000 habitantes de General Pico y conmocionó al país.