Los cooperativistas condicionan su salida del Cerro Rico de Potosí

Quieren yacimientos con reservas probadas o no dejarán el actual, pese a su elevado deterioro. Los inquilinos piden que el dueño de casa les busque otro lugar.

Los cooperativistas mineros condicionan su salida del Cerro Rico de Potosí al acceso a otras áreas con recursos mineralógicos probados.

Ayer, el presidente de la Cooperativa Minera Unificada, Damián Condori Limachi, dijo que ellos están caomprometidos con la preservación del Cerro Rico de Potosí y están dispuestos a consolidar la migración a otras áreas de trabajo. Sin embargo, esas áreas a las que podrían ir deben tener reservas mineralógicas para que puedan seguir desarrollando su trabajo productivo.

“Nosotros siempre estamos prestos para poder preservar el cerro, pero siempre y cuando nos puedan dar fuentes de trabajo, lugares donde nosotros podamos trabajar. Si en caso no nos dan esas condiciones, pues nosotros seguiremos trabajando en el cerro”, destacó el dirigente minero.

La cooperativa Unificada es la que tiene la mayor cantidad de áreas de trabajo en la zona prohibida, de la cota 4.400 hacia arriba.

El vicepresidente del Comité Cívico Potosinista (Comcipo), Nelson Gutiérrez, informó que, durante la reunión de la comisión sobre nuevos yacimientos mineros, la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) presentó siete áreas mineralizadas.

Los cooperativistas hicieron notar que se trata de yacimientos que no fueron prospectados ni explorados y no se cuenta con una valoración sobre el tipo de material y los volúmenes que habría en cada uno de ellos.

Los mineros dijeron que, si no les dan áreas debidamente prospectadas para que puedan salir del Sumaj Orcko, se quedarán a seguir sacando el mineral donde actualmente operan.

Los técnicos de la Comibol indicaron que, para contar con todos los datos sobre cada uno de los yacimientos, se requiere cinco, siete o diez años.

El dirigente Nelson Gutiérrez cuestionó que se tenga que esperar tanto y que los mineros no quieran dejar el cerro pese al alarmante estado de deterioro que presenta debido a los casi 500 años de explotación continua.