
Viene de la edición 3303 del marte 6 de julio de 2021.
—Se sostiene que la recesión frena la inflación porque los productores no pueden aumentar los precios cuando la gente no tiene dinero. Lavagna explica que en un país en crisis, como la Argentina, es al revés: los nuevos precios aumentan más que la inflación pasada porque los costos fijos se dividen en menos unidades vendidas: una pyme con diez empleados a la que le bajan sus ventas de 100 a 70 unidades tiene que aumentar el precio de esas 70 unidades en un porcentaje mayor que la paritaria para poder pagarles a esos mismos 10 empleados con el 70% de las mismas unidades vendidas. En su sindicato probablemente las unidades no bajan, porque el transporte siempre es necesario, o baja menos, pero otras actividades enfrentan la situación de que las empresas no puedan. ¿Cuando habla con sus colegas sindicalistas surge que Camioneros puede tener más aumento que otros?
—El camionero hace un sacrificio muy grande. Hacemos el psicofísico para el camionero. De acuerdo con la edad es cada uno o dos años. Se detecta permanentemente angustia en los camioneros. Deja a su familia por días, a veces 15 días porque viaja al exterior. Hay compañeros que no ven crecer a sus hijos. Cuando se quieren acordar, los chicos ya son grandes. No pueden pasar momentos especiales, como cumpleaños o acontecimientos porque están viajando…
—Fueron esenciales durante la pandemia.
—Claro. Y lo más doloroso es que a veces pierden a un ser querido y no pueden estar presentes.
—¿Es una tarea de mayor exigencia y por ello debe ser retribuida?
—Por eso el reconocimiento. Es una responsabilidad muy grande. Un empresario decía hace algún tiempo: “A mi chofer lo tengo que despedir con un beso en la frente. Lleva 150 mil dólares que vale la unidad y otros tanto de carga. Tiene 300 mil dólares en sus manos. ¿Cómo no le voy a pagar bien? ¿Cómo no voy a reconocer ese esfuerzo y la responsabilidad que tiene?”. Esa es la diferencia.
—¿A las personas que deben ir a trabajar se les debería pagar más que aquellas que pueden quedarse trabajando en su casa?
—El hombre que sale tiene también otros gastos. En el momento que esto se profundice, cada uno va a conocer más en profundidad cuáles son las situaciones y reclamará lo que corresponda. Creo que sí.
—Cuando salió Lavagna y había un nuevo ministro de Economía con Néstor Kirchner, la inflación pasó de 6% a 12%. Allí usted dijo “un poco de inflación no es mala”. En retrospectiva, viendo que pasó de 6% a 12%, de 12% a 20%, de 20% a 30%, de 30% a 40% y ahora por momentos casi al 50%, pensando en aquella frase de Perón de que siempre los salarios suben por la escalera y la inflación por el ascensor, ¿cambia su perspectiva?
—¿Yo dije eso? No recuerdo haber dicho eso.
—Sí, dijo “un poco de inflación no es mala”.
—Claro, pero cuando es tan continua como ahora, eso perjudica. Hay que ver también los momentos que vive el país y el mundo.
—¿Cuál fue el mejor ministro de Trabajo de los últimos tiempos? Usted habló de Carlos Tomada; hoy está Claudio Moroni.
—No tengo mucha relación (con Moroni). Se ha cumplido un mandato (de Tomada)… Nos dio a veces respuesta a los reclamos. A veces no pudo o no supo. En todos los órdenes pasa lo mismo. Tampoco uno hará una crítica porque una vez no pudo dar una solución o porque no resolvió un tema. Entre todos cumplieron una función muy importante y, hablando de estos dos… No hablo de otros porque…
—¿Hay alguno en particular que lo recuerde especialmente?
—El anterior que nos puso 1.400 millones de pesos de penalidad. Jorgito, Jorgito Triaca.
—¿Y de los ministros de Economía?
—Lo que se debe valorar son los gobiernos. Deciden qué economía poner en práctica. Los ministros no deciden. Si hay un presidente con la responsabilidad general de todo el gobierno, no habrá un ministro que haga solo lo que crea. Podrá asesorarlo y convencerlo de que tal política es buena, pero el responsable es el presidente. Ocurre muchas veces en el gremio. Si pasa algo, a veces el secretario general no es el culpable, pero sí el responsable. El ministro tiene que hacer lo que le dicta el presidente.
«A Cristina le pregunté más de una vez por qué el gas valía igual en los barrios laburantes que en Barrio Norte»
—Pero debe haber mejores y peores. ¿Hay algún ministro de Economía en el podio?
—No recuerdo ninguno.
—Sobre Néstor dijo que “tenía muy buena relación con él. Se extraña. Era un hombre difícil, pero tenía muy buena relación”. ¿Cuánto hay de mito y cuánto de verdad de esa supuesta discusión que usted tuvo la noche del 26 de octubre de 2010, antes de que falleciera?
—Si hubiera sido cierto, habría una grabación. Imagino que cuando habla el presidente con alguien se lo debe grabar. Yo presidía el justicialismo en la Provincia. Había que sacar una ley de elecciones. Estaba en Avellaneda, hablamos y le dije: “Mirá que me faltan algunos”. “¿Qué te falta?”. “Mirá, no sé qué me falta porque de adentro me avisaban, pero faltan tres”. Al rato cae el gordo Mario Ishii y me dice: “Me llamó Kirchner… Apurate, boludo…”. Tenía esa forma de ser. Lo único que hablé con él fue eso. Y cuando estaba él le dije: “Mirá que me falta uno”. Primero faltaban tres, después fueron llegando y faltaba uno. E Ishiii se le atrasaba. Le dijo: “Apurate boludo, que están esperando ahí para empezar la reunión…”. Empezó la reunión y salió bien. Después lo llamé, y le dije: “Salió todo bien, Néstor”. No hubo discusión para nada. Cuando mucho le habré dicho: “Néstor, mirá que falta gente, que no tengo quórum”. No hubo discusión.
—¿Cuánto hay de la visión de Néstor Kirchner en el actual gobierno? Alberto Fernández habla de “nosotros” cuando se refiere a Néstor.
—Las intenciones son similares. Son momentos políticos diferentes. Locales e internacionales. Hay gente que parece que no entiende qué está pasando con el tema de la pandemia. Nosotros lo vivimos. Mi mujer, que está a cargo del Sanatorio Antártida, está todo el día hablando con los médicos, viendo qué pasa con los medicamentos. Quien tiene la responsabilidad tiene que poner todo. La sociedad tiene que comprenderlo. La mayoría entiende que el Gobierno hace esfuerzos muy grandes. Si no fuera por la tendencia que tiene el Presidente y su humanidad para poder evitar que perdamos más vidas por el covid-19, sería mucho más grave la situación. El Presidente se preocupa mucho por eso y esto a veces no permite que otras cosas funcionen como corresponde.
—¿Se podría tener una situación económica mejor que la actual con otro gerenciamiento de los daños de la pandemia?
—Cuando esto empezó no había un convencimiento del daño que podría traer. Se decían cosas, pero no había convencimiento. El país ya estaba con problemas.
—El país venía ya con caídas del producto bruto de más de 2% por año en 2018 y 2019.
—Es fácil decir que se debiera haber hecho otra cosa. Pero hay que estar en el lugar para saber si es posible. Nunca fui el che pibe de nadie, de ningún gobierno, pero este gobierno está haciendo un esfuerzo muy grande. El Gobierno en conjunto: el Presidente, la vicepresidenta… Todos.
—Dijo que “dentro de todo, se está llevando con la máxima responsabilidad. El gobierno nacional está haciendo todo lo posible dentro de su alcance para sostener a todos los sectores. Hay que tener en cuenta cómo encontraron los actuales gobernantes el país en 2019 y la pandemia que vino después, lo que complicó el panorama. Los laburantes están reconociendo el esfuerzo del Gobierno para que la pandemia no afecte tanto al hombre de trabajo”. ¿En las elecciones de noviembre la mayoría pensará así?
—Sí.
—¿El oficialismo ganará?
—Creo que sí. Hablo mucho con los trabajadores, no solamente los nuestros, sino con distintos sectores, aparte de los dirigentes. En un tiempo iba a verlo a Lorenzo Miguel, de la UOM, y a todos los dirigentes, cuando era pibe. Ahora vienen muchos muchachos jóvenes a verme a mí. La gente entiende esta realidad. No hacerlo es ignorar una realidad. No solamente la vemos, la vivimos. Todos estamos en peligro, por más que nos hayamos vacunado o no. Todos estamos con el peligro de contagiarnos con las nuevas cepas. A pesar de todo eso, el Gobierno intenta llevar una política. Hay mucha gente que pasa necesidades extremas. Esto también es real. Nosotros lo hacemos como organización. No somos de andar diciéndolo. Tengo un grupo de compañeros que trabajan mucho en eso. Hicieron millones de platos de comida para la gente que menos tiene. Muchas organizaciones gremiales lo están haciendo, al igual que otros sectores de la sociedad. Ponemos la mejor voluntad todos los que queremos que el país salga adelante.
—¿Sigue pensando que sería bueno que el país tuviera un presidente obrero, como dijo en un acto cuando Cristina Kirchner le respondió que también ella era trabajadora?
—Néstor, que estaba al lado mío, me dijo: “¿Viste? Hiciste lío”. Me cargaba. Sigo pensándolo. Si Martin Luther King, cuando luchaba por los derechos civiles, decía: “Tengo un sueño: que un día esté un hijo mío sentado al lado de un hijo de un blanco en la misma universidad”. Si hubiera dicho que su sueño era que pudiera haber un presidente negro, lo hubieran encerrado en un manicomio. Pero hubo un presidente de color en Estados Unidos. No digo negro; yo soy negro y no me molesta, pero por ahí alguno lo toma mal. Y lo hubo. También Lech Walesa llegó a presidente. Está bien que ayudado por todo el catolicismo y todo. Pero lo fue.
—Lech Walesa no solamente llegó a presidente sino que produjo la transformación de la ex Unión Soviética. Cuando lo entrevisté en su Gdsank natal, al norte de Polonia, donde están el puerto y los astilleros, él me contaba que lograron vencer a los rusos al cambiar su técnica de lucha, porque inicialmente hacían huelgas en la calle y los tanques rusos los barrían. Hasta que un día descubrió que tenían que hacerlas dentro de las empresas. Mérito que él compartía con el papa polaco Juan Pablo II. ¿Qué opina de Francisco?
—Tengo un gran respeto y cariño por el Papa. Soy de la Iglesia Evangélica, pero yo creo que está haciendo un esfuerzo muy grande para unir a todos los que creemos en Dios, que hay uno solo. Hace un esfuerzo muy grande. Lo digo como humano.
—¿Qué piensa cuando el Papa dice en la OIT que la propiedad privada es un derecho natural pero secundario respecto de otros?
—Son mensajes que hablan de un futuro, más allá de la situación actual.
—¿Habrá una sociedad más igualitaria en el mundo en el futuro?
—Como peronistas, como decía el General, acepto las tendencias. un poquito con la izquierda, un poquito con la derecha. No los extremos. Son los que no sirven, pero las tendencias. A mí muchas veces me dicen: “No, pero ese es medio…”, porque cumple función de empresario. Yo manejo una organización gremial que es más grande que muchísimas empresas. Es una institución gremial creada para defender los derechos del trabajador. Eso no se discute, pero tiene que cumplir una función importante en una sociedad, porque nosotros tenemos de 12 a 15 mil trabajadores directos e indirectos, no de la actividad. Son trabajadores que dependen de la organización.
—¿Les da empleo a unas 12 mil personas?
—El movimiento obrero a veces somos más que una industria. Hay gremios que tienen mucha más gente. El número es entre los hoteles de turismo, los sanatorios que tenemos para que el trabajador los disfrute. Son empleados que pertenecen a la organización. Somos una institución sumamente importante. Las organizaciones gremiales también son parte de las políticas que implementarán en esta sociedad. No solo por lo que se representa, sino por los empleados que tienen.
—Si yo no recuerdo mal, Coto en algún momento tenía 15 mil empleados. Quizás ahora tenga más. Y era el mayor empleador. Camioneros compite como empleador con las mayores empresas de Argentina.
—Hay gremios que tienen más.
—¿Y cómo hace para administrar eso?
—Hay que estar todo el día, cuidar la plata. Hemos avanzado y tenemos un capital bastante importante.