Recesión histórica y aumento de la violencia La pandemia causó menos muertes en África, pero sus consecuencias indirectas son muy graves

La crisis sanitaria provocó la primera disminución de la actividad económica desde 1991 y un fuerte incremento de la coacción estatal contra la población civil

África ha logrado convertirse en una de las regiones que menos muertes sufrió por coronavirus en 2020, aunque la pandemia provocó en el continente la primera recesión en treinta años y un aumento de la violencia, según un informe publicado este miércoles por la Fundación Mo Ibrahim.

“El impacto de la pandemia en las economías de África es posiblemente más severo que el impacto actual en la salud”, señala la Fundación en el “Informe del Foro Ibrahim de 2021, COVID-19 en África, un año después: impacto y perspectivas”.

De acuerdo con el documento, el parón económico mundial forzó a África a “entrar en recesión por primera vez en treinta años, con graves repercusiones para el desempleo, la pobreza, las desigualdades y la inseguridad alimentaria”.

Hasta la llegada del coronavirus, el crecimiento de la economía había sido positivo en el continente desde 1991.

Según el informe, “se espera que la recuperación sea más lenta que en otras regiones”. En este 2021, la previsión de crecimiento actual para África es del 4,9%, por debajo del 6% anticipado a nivel mundial.

Otro efecto negativo de la pandemia fue que resultó ser el único continente en el que se incrementó la violencia en 2020.

“La violencia estatal contra la población civil aumentó un 39% en 2020, en comparación con 2019”, sostiene el informe. “Casi el 20% de toda la violencia cometida por las fuerzas de seguridad contra los civiles en el primer año de la pandemia tenían un vínculo directo con ella”, agregó.

La población en 36 países experimentó violencia estatal relacionada con la enfermedad de COVID-19, lo que provocó “más de 90 muertes en total”.

Además, las desatenciones causadas por la pandemia, sumadas a los agravios socioeconómicos, la reducción de oportunidades laborales y un mayor tiempo en internet, pueden impulsar la radicalización y el reclutamiento en grupos armados como medios de vida alternativos.