Catamarca está en alerta por el COVID-19 pero decidió volver a las clases presenciales

El gobernador Jalil adhirió al decreto que restringió actividades pero decidió poner como límite de la “etapa roja” el 7 de mayo. Además, en varias localidades del interior este lunes los niveles inicial, primario y secundario volverán a las aulas
Recién el 3 de julio de 2020 se detectó en Catamarca el primer caso de COVID-19, tras la llegada de un transportista infectado desde Buenos Aires. Actualmente, la provincia que comanda el gobernador Raúl Jalil, del Frente de Todos, tiene a su capital, San Fernando del Valle de Catamarca, como uno de los departamentos de “alto riesgo epidemiológico”, según el mapa que trazó el ministerio de Salud de la Nación, pero en el resto de su territorio la situación está más cerca de la nueva normalidad, no tan golpeada por la denominada “segunda ola”. Aunque Jalil adhirió al decreto del presidente Alberto Fernández que restringió muchas actividades, decidió poner como límite de la denominada “etapa roja” el 7 de mayo próximo y en varias localidades del interior este lunes retornarán las clases presenciales en las escuelas de los niveles inicial, primario y secundario. Hasta ayer fallecieron en la provincia 123 personas por coronavirus.
Los funcionarios provinciales igualmente permanecen en alerta porque en las últimas semanas el promedio de contagiados por el virus se mantuvo alto, entre 100 y 200 personas, hubo 5 fallecidos durante el último fin de semana y 3 más este martes (una mujer de 44 años oriunda de Andalgalá; una de 63, de Santa Rosa y otra de 65 de la capital). Ayer se informaron 178 nuevos contagios. El sistema de salud pública todavía brinda respuestas satisfactorias, reconocen. “Se testea bastante poco”, advierten opositores al gobernador de diferentes corrientes políticas. Jorge Saavedra, presidente de la Federación de Clínicas y Sanatorios de Catamarca (FeCliSa), sostuvo el sábado en una entrevista radial que hay una alta ocupación de camas en el sector privado de la salud pero con pacientes habituales y no producto de la pandemia. Dijo que en terapia intermedia la ocupación de camas ronda un 70% y que en las terapias intensivas están “casi al límite”. El sistema de salud pública absorbe todos los casos de coronavirus provinciales.
La provincia posee un 57,76 por ciento de camas cada 100 mil habitantes, de acuerdo a un relevamiento a nivel nacional que efectuó la Fundación Alem de la Unión Cívica Radical. En toda su superficie viven poco más de 410 mil habitantes. El sistema sanitario está muy centralizado en la capital provincial. “Fue un acierto que se haya reconvertido un centro de esparcimiento que se llamaba Juan Domingo Perón durante la primera etapa de la pandemia en un hospital monovalente como el Carlos Malbrán exclusivamente para atender los casos de Covid”, admite el diputado nacional Rubén Manzi, de la Coalición Cívica. El 15 de mayo de 2020 el gobierno provincial inauguró ese establecimiento con 120 camas para pacientes leves, 35 para terapia intermedia y 33 unidades de terapia intensiva.
Carlos Gregorio Malbrán fue un médico pionero en investigación bacteriológica nacido en Andalgalá, una de las localidades más importantes de Catamarca, y por eso se eligió su nombre para bautizar con su nombre a ese centro médico. La ocupación de camas allí es alta, cercana al 100% en terapia intermedia y de un 40% en los casos leves, pero en la terapia intensiva todavía hay margen de maniobra, con un 60% de pacientes que necesitan esos cuidados extremos. El director del Malbrán es Daniel Agustín Godoy, un terapista que asumió en su cargo hace tres meses. “Nosotros vamos retrasados en cantidad de contagios con respecto al resto del país. Tuvimos un 0,67% de letalidad por el coronavirus durante toda la pandemia. Estamos sumando 15 camas a la terapia intermedia donde la ocupación ya llegó a su límite. Por el crecimiento de casos en los últimos días hemos apelado a un plan B que es el traslado de pacientes Covid leves o moderados al otro hospital público de esta capital, el San Juan Bautista. Esta etapa es peor que la primera, cuando se registró el mayor pico, en octubre”, asegura.