Bolivia: los cien primeros días del nuevo gobierno del MAS

Si bien el nuevo gobierno tiene legitimidad social por los resultados en las urnas, su comportamiento juega con la misma lógica política de Evo Morales: satanizar a los enemigos políticos.

Aprincipios de enero, el gremio de los transportistas inició un paro indefinido con bloqueo de caminos en demanda del aplazamiento de créditos bancarios por seis meses. Al mes, el sector público de salud del departamento de Santa Cruz declaró un paro de 24 horas reclamando más personal, mejores medidas de bioseguridad y una cuarentena rígida. El conflicto se expandió a las clínicas privadas de todo el país en protesta contra la supuesta inconstitucionalidad de la Ley de Emergencia Sanitaria aprobada por el gobierno. Y los productores de soja en el departamento de Santa Cruz bloquearon carreteras en rechazo a la banda de precios, cupos de abastecimiento interno y solicitud de libre exportación de su producto.

Los primeros cien días de Luis Arce y su vice David Choquehuanca han estado marcados por movilizaciones de diversos gremios y sindicatos. El descontento social con determinadas medidas del gobierno, en medio de la pandemia y un proceso preelectoral subnacional, sigue generando graves secuelas de orden económico y sanitario. Arce, sin embargo, se afana en marcar fronteras ideológicas en lugar de incentivar escenarios de entendimiento y deliberación política con diversos sectores del país.

Elecciones subnacionales

El próximo domingo habrá elecciones municipales y departamentales para elegir alcaldes y gobernadores. Este proceso dará luz verde a una nueva configuración política a nivel territorial en Bolivia. En este contexto ha reaparecido el ex presidente Evo Morales como jefe nacional de campaña del MAS y con una estrategia discursiva incisiva en el departamento del Beni, donde la ex presidenta interina Jeanine Áñez es candidata a gobernadora.

En su gira nacional, Morales ha vuelto a apoyar la construcción de la carretera sobre el territorio indígena y parque nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), atacando electoralmente a Áñez, representante política, según él, de la “derecha que perjudica” la construcción de obras para el desarrollo. En el 2011, durante su segundo mandato, una marcha indígena en rechazo a dicha propuesta fue la primera ruptura con el discurso indigenista y protector del medio ambiente del MAS.

De acuerdo con las encuestas de intención de votos, los candidatos oficialistas a las alcaldías de las ciudades capitales del eje -La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y el Alto- no tienen posibilidades de ganar. Por tanto, es probable que las nuevas configuraciones políticas a nivel de las entidades territoriales autónomas se constituyan en un contrapoder incómodo al predominio político de Arce y Choquehuanca a nivel parlamentario.