Cayó el “maniático del Volga”, uno de los asesinos en serie más temidos de Rusia

Entraba a las casas de sus víctimas, todas mayores de 70 años, haciéndose pasar por electricista o plomero, después las estrangulaba y robaba. Está entre los asesinos más prolíficos de la historia rusa

Un hombre de 38 años llamado Radik Tagirov es señalado de ser uno de los asesinos en serie más peligrosos de la historia reciente rusa: el “maniático del Volga”, que entre 2011 y 2012 dejó una estela de por lo menos 26 muertes, todas mujeres ancianas.

De acuerdo con el Comité de Investigación de Rusia, el sospechoso habría confesado ser el autor de los asesinatos, pero al presentarse su captura ya había sido identificado gracias a más de 10 mil pruebas genéticas recolectadas en las diferentes escenas de los crímenes.

Muestras de ADN y huellas de zapatos fueron contrastadas para construir el caso a su alrededor. El sospechoso solo tenía un antecedente en el pasado, una condena por robo que data del 2009.

“Los crímenes permanecían sin esclarecer durante mucho tiempo, pero la investigación no cesaba y la búsqueda continuaba”, dijo la portavoz del Comité de Instrucción, Svetlana Petrenko.

Las autoridades lograron establecer parte del modus operandi de Tagirov, quien solía infiltrarse en los apartamentos de mujeres mayores que vivían solas haciéndose pasar por electricista, fontanero o trabajador de compañías de servicios públicos.

Cuando conseguía entrar asesinaba a su víctimas estrangulándolas hasta la muerte, ya fuera con sus manos o con objetos cercanos que pudiera encontrar. En algunos casos usó delantales e incluso un tendedero de ropa.

También solía robar a sus víctimas, la mayoría mayores de 70 años, pero en algunos casos dejaba todo intacto, aunque hubiera objetos de valor. Era meticuloso, usaba guantes para no dejar huellas y esterilizaba las escenas de los crímenes después de cometer sus asesinatos.

Su estela homicida se extendía por varias ciudades rusas, como Kazán, Samara, Tolyatti, Izhexsk, Ufa y otras más siete más, todas ubicadas en las regiones situadas a lo largo del río Volga, el más largo de Europa.

Todavía no se ha establecido el número total de sus víctimas y se cree que podría ser responsable de algunos homicidios cometidos en la ciudad rusa de Urales que ocurrieron entre 2011 y 2012, el tiempo que estuvo activo.