
La noticia recorrió todo el mundo, no hubo lugar en el planeta que no haya recordado a Diego Armando Maradona. Fue inigualable. Una leyenda que se convirtió en el mejor jugador de todos los tiempos. Su legado quedará eterno y será transmitido de generación en generación.
El mejor jugador de todos los tiempos pisó suelo jujeño en cuatro oportunidades. Tres de manera oficial (por los puntos) y otro en carácter amistoso.
La primera visita del máximo ídolo argentino, fue a días de la navidad del 1977 en el Ramal, donde Atlético Ledesma derrotó 3-2 a Argentinos Juniors en el Estadio Trapiche Azucarero por los Torneos Nacionales. Eran los primeros pasos de Diego en el fútbol argentino. Perdió en su primera visita a Jujuy, pero ganó tanto que poco le importó.
Luego, a finales de los setenta, lo hizo ante Altos Hornos Zapla, vistiendo nuevamente con la camiseta de Argentinos por el viejo Torneo Nacional. Esta vez no se iría con un mal trago y fue victoria 2-1 para el «Bicho», con un tanto suyo. Los que estuvieron ese día en el estadio “Emilio Fabrizzi” dicen no haber visto nada igual.
La tercera vez, fue un amistoso, esta vez fue empate 1-1 con Gimnasia y, donde volvió a marcar. El encuentro se jugó a principios de la década de los ochenta y el ex capitán de la Selección vestía los colores de Boca. En redes sociales hay una foto circulando del “diez” con el delantero Oreste Quiroga
Y la última vez, también fue ante Gimnasia y Esgrima de Jujuy a mediados de los noventa. Fue el triunfo de Boca por 2-1. Aquel día se abrazó e intercambió la camiseta con Mario Humberto Lobo. Un estadio repleto era testigo de la presencia del jugador más maravilloso que vio este deporte. También tuvo un vínculo grande con la provincia al convertirse compadre del “Rana” Daniel Valencia. Diego estuvo en su despedida y formaron una amistad increíble con el único jujeño campeón del mundo.
La memoria colectiva del argentino, más allá de la empatía que uno pudo haber tenido con Diego cuando colgó los botines, hoy queda de lado. Hoy estamos hablando de que se nos fue el jugador más grande, y que nos dio alegrías en lo que más nos gusta jugar.