Abandono, bronca e impunidad: los reclamos del movimiento de mujeres en Tucumán

En el marco del día de lucha contra la violencia hacia las mujeres, referentes realizan un balance de lo que ocurrió en 2020 en referencia a la violencia de género.

Los nombres de Abigail Riquel, Abigail Luna y Paola Tacacho, no pueden quedar afuera de un balance en términos de violencia de género en Tucumán. En el marco del 25 de noviembre, Día de la Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres, referentes de diferentes sectores hicieron un raconto de casos en los que la violencia de género y el accionar de las instituciones, pusieron al desnudo una situación insostenible en la provincia. Esta tarde marcharán como cada año hacia la plaza Independencia a las 17 horas.

En un solo año, Tucumán fue escenario de situaciones de extrema violencia contra las mujeres, tan crudas y aberrantes que son 18 los casos de femicidios que se registraron desde enero hasta noviembre. En 2020 se multiplicaron las denuncias por violencia doméstica en el marco del aislamiento social preventivo y obligatorio por la pandemia, también se multiplicaron las denuncias de abuso sexual por parte de altos funcionarios del poder político. En este año -que todavía no termina – también fue Tucumán la segunda provincia con la tasa más altas en femicidios y transfemicidios por cantidad de habitantes, según los datos que manejan desde el observatorio Mumalá.

«Si tuviera que definir en una palabra lo que ocurrió ese año, sería: abandono», sentencia en diálogo con eltucumano.com Daniela Martínez, representante de la Casa de las Mujeres Norma Nassif, desde donde se impulsa la Campaña por la Emergencia en Violencia contra las Mujeres. La joven señala, al igual que sus pares, que una de las grandes deudas de los últimos años son las políticas públicas efectivas para lo que llama «la segunda pandemia».

«Quedarse en la casa para las víctimas de violencia es un agravante. Convivir con el agresor durante las 24 horas del día. Esta situación nos incentivó a movilizarnos para dar de alguna manera, acompañamiento a algunas mujeres en los barrios para formar una red de promotoras territoriales para prevenir la violencia de género y para dar respuesta y acompañar a las mujeres», comenta.

El objetivo de las promotoras territoriales es hacer un nexo entre quienes tienen miedo o no saben cómo denunciar y el Estado.

Por último, Daniela asegura que las pocas respuestas que se pueden encontrar en organismos del Estado son insuficientes. «El caso de Paola Tacacho, puso de manifiesto el vacío legal con respecto al acoso y hostigamiento, es algo que no está penado, entonces habilita a los hombres a creer que tienen el derecho a hacerlo y no van a ser castigados por eso».

«En el caso de Abigail Riquel, la nena de 8 años, se muestra, además, la falta de formación de la policía que minimiza la situación al no salir a buscarla. Y en este caso, no nos parece que el linchamiento sea justicia. Justicia es que los femicidas, violadores, acosadores y abusadores sean detenidos y juzgados para que cumplan la condena que corresponda», concluyó.