El proyecto apunta a fortalecer la capacidad de producción del Estado provincial, reducir costos de adquisición y garantizar el abastecimiento de productos esenciales para el sistema de salud.
La iniciativa contempla la creación del Centro de Industria Farmacéutica Bonaerense, que funcionará como una Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria (SAPEM). La Provincia tendrá el 99% del capital social, mientras que el 1% restante podrá quedar en manos de otros actores públicos o privados. Entre sus facultades estarán investigar, desarrollar, fabricar, comprar, comercializar y distribuir medicamentos, vacunas, insumos médicos y odontológicos, equipamiento sanitario e ingredientes farmacéuticos activos.
La producción estará destinada prioritariamente a abastecer hospitales y centros de salud provinciales y municipales de los 135 distritos bonaerenses. El financiamiento provendrá de la comercialización de sus productos, el desarrollo de patentes y eventuales aportes del Gobierno provincial.
La iniciativa obtuvo el respaldo del bloque oficialista de Fuerza Patria y fue rechazada por La Libertad Avanza, el PRO, Hechos y Unión y Libertad. Desde la oposición cuestionaron la creación de una nueva estructura estatal, la falta de precisiones sobre los costos de funcionamiento y la posibilidad de que requiera aportes presupuestarios sin límites definidos. También señalaron que la Provincia enfrenta dificultades financieras en hospitales y en el funcionamiento del IOMA.
Por su parte, desde el oficialismo defendieron el proyecto como una herramienta para garantizar el acceso a medicamentos esenciales y reducir los costos del sistema público de salud. Entre los argumentos expuestos mencionaron la reducción de programas nacionales de provisión de medicamentos y las dificultades de acceso a tratamientos que enfrentan distintos sectores de la población.
Con la media sanción del Senado, el proyecto fue girado a la Cámara de Diputados bonaerense, donde deberá completar el trámite legislativo para convertirse en ley.