La Comisión de Derechos Humanos cuestionó la inacción de los gremios ante el Gobierno

Desde la entidad local expresaron su malestar, pues consideran que los sindicatos “deben defender a los trabajadores, no conformarse con fotos y discursos".

Repudiamos la inacción sindical frente a los salarios de miseria y las imposiciones del Gobierno de Jujuy”.

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy manifestaron su profundo desacuerdo con el accionar de la mayoría de los gremios estatales frente a la última instancia de negociación paritaria: “Repudiamos tanto las políticas salariales del Gobierno provincial, que condenan a los trabajadores a seguir perdiendo poder adquisitivo, como la falta de compromiso de quienes deberían estar al frente de la defensa de sus afiliados”.

El Gobierno de Jujuy anunció un «incremento» del 6% distribuido en tres meses y un salario inicial de un millón de pesos para el escalafón general a partir de noviembre. Una propuesta que, lejos de representar una verdadera recuperación salarial, constituye una nueva imposición que no responde a las necesidades reales de los trabajadores ni al costo de vida.

¿Dónde está el compromiso de los gremios con quienes sostienen diariamente el funcionamiento del Estado?, consultan desde la entidad humanista, al respecto agregaron “no alcanza con asistir a las reuniones, sacarse fotos, publicar videos y explicar una y otra vez lo mal que estamos con los sueldos. Los trabajadores ya conocen de sobra la realidad que padecen. La viven todos los días, cuando cobran un salario que no alcanza para cubrir las necesidades más elementales de sus familias”.

Lo que esperan los representantes es que actúen, que defiendan sus derechos y que enfrenten con firmeza las políticas de ajuste salarial. “No necesitan más explicaciones sobre lo mal que estamos: necesitan que alguien haga algo para cambiarlo”, indicaron.

“Los afiliados no son ingenuos. Se dan cuenta de la inacción, de los resultados que se repiten mes a mes y de una fórmula que parece no conducir a ninguna solución. Mientras los salarios siguen perdiendo frente al costo de vida, algunos dirigentes parecen más preocupados por mostrar su actividad en las redes sociales que por impulsar una lucha real”, remarcaron.

“Los videítos y las fotitos no sirven de nada si no están acompañados de acciones concretas.Los gremios no pueden convertirse en una suerte de seudoinfluencers que pretenden mostrar una realidad que no se corresponde con lo que sucede en los lugares de trabajo ni con lo que viven los trabajadores en sus hogares. La representación sindical no consiste en acumular publicaciones, fotografías o discursos, sino en asumir la responsabilidad de defender los derechos de quienes depositaron su confianza en ellos”.

Concluyeron: “Nos preocupa profundamente el olvido de las luchas históricas del movimiento obrero y de aquellos dirigentes que supieron demostrar con hechos lo que significa estar al lado de los trabajadores”.

El ejemplo de Carlos Nolasco Santillán, histórico luchador y referente de las luchas populares de Jujuy, sigue siendo una referencia indispensable. Su compromiso no se limitaba a las palabras ni a las declaraciones públicas: se hacía carne en cada movilización, en cada reclamo y en cada jornada de lucha.

Su trayectoria nos recuerda que un verdadero dirigente sindical no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de sus compañeros. Que cuando los derechos son avasallados y el salario no alcanza, la respuesta no puede ser la resignación ni la repetición de reuniones que no modifican la realidad.

Las luchas históricas, los paros por tiempo indeterminado y la movilización sostenida demostraron que la organización y la acción colectiva son herramientas fundamentales para conquistar derechos. No se trata de romantizar el sacrificio de los trabajadores, sino de recuperar la convicción de que los derechos no se defienden solamente con palabras: se defienden con compromiso, organización y lucha.