La última presentación de Gimnasia y Esgrima de Jujuy en la fase regular de la Primera Nacional estuvo lejos de ser la despedida esperada. El equipo de Hernán Pellerano sufrió una dura derrota por 5-1 frente a San Martín de San Juan, en el estadio Ingeniero Hilario Sánchez, y encendió señales de preocupación justo cuando comienza la etapa decisiva del campeonato.
Con la clasificación al Reducido asegurada, el entrenador decidió preservar a varios futbolistas titulares y darle lugar a una formación alternativa, integrada por suplentes y algunos juveniles. La planificación apuntó a cuidar piezas importantes para los playoffs, pero el desarrollo del encuentro dejó una conclusión difícil de disimular: Gimnasia no estuvo a la altura de las circunstancias, mostró enormes dificultades defensivas y careció de respuestas futbolísticas para contener a un adversario que se jugaba sus últimas posibilidades de clasificación.
San Martín golpeó rápido y marcó el rumbo del partido. A los 9 minutos, Mauro Osores abrió el marcador y, apenas cuatro minutos después, Facundo Nadalín amplió la diferencia. Gimnasia consiguió descontar por intermedio de Pablo Argañaraz, pero ese tanto no alcanzó para cambiar la dinámica. Antes del cierre de la primera etapa, Guillermo Acosta convirtió el tercero y dejó al conjunto jujeño en una situación muy complicada.
En el complemento, el panorama no mejoró. El equipo sanjuanino mantuvo el dominio, encontró espacios y volvió a castigar las falencias defensivas del visitante. Ramiro Rúmbolo, que ingresó durante la segunda parte, anotó el cuarto, mientras que Nazareno Funez estableció el definitivo 5-1.
La diferencia fue contundente y también expuso una distancia futbolística considerable entre ambos equipos. San Martín manejó los tiempos, aprovechó cada desajuste y encontró facilidades para lastimar. Gimnasia, en cambio, acumuló errores, perdió duelos y nunca consiguió construir una reacción que le permitiera cambiar la historia.
Para el conjunto cuyano, la victoria tuvo un valor importante: llegó a las 51 unidades y mejoró su diferencia de gol en la pelea por ingresar al Reducido. Para el Lobo, en cambio, significó un cierre de fase regular que dejó más interrogantes que certezas.
La derrota tampoco pasó inadvertida entre los simpatizantes jujeños. Las redes sociales reflejaron el malestar por el resultado y, fundamentalmente, por la imagen del equipo. Los cuestionamientos alcanzaron tanto al rendimiento de los futbolistas como a las decisiones del cuerpo técnico. Si bien la rotación podía justificarse por la necesidad de preservar titulares, la exigencia de competir y representar al club seguía vigente.
Ahora, Pellerano deberá trabajar para que este golpe no condicione el ánimo del plantel. La utilización de una formación alternativa puede formar parte de una estrategia, pero el rendimiento colectivo dejó aspectos que necesitan atención inmediata, especialmente en el funcionamiento defensivo y en la capacidad de sostenerse dentro de un partido adverso.