Hernán Pellerano analizó la caída ante Atlanta y llamó a corregir errores en la pelota parada

“Lamentarnos no sirve de nada, la campaña es muy buena y debemos consolidar nuestra idea”, dijo el entrenador de Gimnasia.

En el fútbol profesional, donde los márgenes de error son sumamente estrechos y las emociones fluctúan al ritmo de los resultados, la digestión de una derrota crucial exige templanza, lucidez táctica y capacidad de liderazgo. Tras el sacudón anímico que significó la derrota por dos a uno ante Atlanta en el Estadio 23 de Agosto —un tropezón que sepultó de manera definitiva las ilusiones de alcanzar el primer puesto de la Zona B y acceder a la finalísima por el primer ascenso a la Liga Profesional—, el cuerpo técnico conducido por Hernán Pellerano inició una etapa de reconstrucción futbolística y mental de cara a las instancias decisivas de la temporada. Sin margen para los lamentos inconducentes y enfocado en capitalizar las lecciones que dejó el cruce ante el conjunto bohemio, el entrenador del elenco albiceleste brindó un detallado diagnóstico sobre el funcionamiento del equipo, asumiendo las falencias propias y ratificando la confianza ciega en sus dirigidos.

Al analizar el desarrollo del encuentro disputado en el barrio Luján, Pellerano sostuvo que su equipo construyó pasajes de absoluto dominio territorial y futbolístico que no pudieron traducirse en la red, pagando un precio desproporcionadamente alto por un instante de desatención en la pelota parada. «En todo momento buscamos el resultado, hasta pudimos llegar al empate sobre el final pero no lo logramos. Sentimos que hicimos un gran primer tiempo, donde manejamos los tiempos y el desarrollo del juego; sin embargo, el rival en la primera pelota parada de la segunda etapa nos marcó el gol. Teníamos el partido completamente controlado hasta que nos descuidamos en esa maniobra puntual», expresó el estratega jujeño al reconstruir el punto de quiebre que torció el rumbo de la tarde.

La autocrítica del entrenador se centró fundamentalmente en las acciones a balón parado y la resolución de los pequeños detalles, dos aspectos que adquieren una relevancia determinante en el certamen de la Primera Nacional. En ese sentido, Pellerano no ocultó su preocupación por las desatenciones defensivas pero enfatizó la necesidad de dar vuelta la página con rapidez: «Lamentarnos no sirve absolutamente de nada. Tenemos toda la semana por delante para trabajar en el predio de Papel NOA, procurando corregir esos errores conceptuales y consolidar nuestra idea de juego. En su análisis más profundo, el DT puntualizó con crudeza que «los detalles en esta categoría pasan factura de manera inmediata y lamentablemente cometimos equivocaciones puntuales que nos costaron puntos preciosos y partidos clave a lo largo del torneo».

No obstante la amargura por no haber podido asegurar el billete a la finalísima, el conductor táctico del «Lobo» buscó poner en perspectiva el recorrido general del equipo a lo largo de las 35 fechas disputadas hasta el momento. Con la solvencia de haber garantizado de forma anticipada la clasificación al Torneo Reducido y haber sellado la clasificación oficial a la Copa Argentina 2027, Pellerano valoró el esfuerzo colectivo y la regularidad exhibida por el grupo: «Considero sinceramente que la campaña que venimos realizando es muy buena. Estamos ubicados en los puestos de vanguardia de una zona extremadamente competitiva y pareja. Es evidente que hay cosas estructurales para corregir, por ejemplo el aspecto de la pelota parada tanto en ataque como en defensa, pero la base futbolística y el compromiso de los futbolistas son incuestionables».

El plantel profesional de Gimnasia de Jujuy retomará las sesiones de entrenamiento con la premisa clara de que el sueño del ascenso sigue vivo y latente a través del certamen octogonal. Ubicado transitoriamente en la cuarta colocación de la tabla de posiciones con 58 unidades, el conjunto jujeño comenzará a planificar su próximo desafío en la provincia de San Juan, donde visitará a San Martín en el marco de la última jornada de la fase regular.