El precio del pan enfrenta tres propuestas y una nueva negociación en La Paz

Mientras un sector fijó transitoriamente el precio en Bs 1, Conapabol calcula que debería llegar a Bs 1,71 y los panificadores independientes plantean Bs 0,90.

El Gobierno busca mantenerlo en Bs 0,80 mediante acuerdos sobre el suministro de harina.

El precio del pan de batalla vuelve a enfrentar a los panificadores de La Paz con el Gobierno. El sector argumenta que el aumento de los costos de producción hace difícil sostener el valor de Bs 0,80 por unidad, mientras las autoridades buscan evitar que el encarecimiento de este alimento básico se traslade a los consumidores.

La discusión se intensificó después de que un sector de panificadores decidiera incrementar transitoriamente el precio a Bs 1 por unidad en la ciudad de La Paz y las provincias del departamento. Al mismo tiempo, la Confederación Nacional de Panificadores Artesanos de Bolivia (Conapabol) presentó una estructura de costos que sitúa el precio sugerido en Bs 1,71, propuesta que fue observada por el Gobierno.

La controversia tiene como trasfondo el encarecimiento de la harina, el transporte y otros insumos, además de las diferencias entre las organizaciones de panificadores sobre el precio que debería tener el producto.

En este escenario, el ministro de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, Óscar Mario Justiniano, sostuvo que se está trabajando para garantizar la provisión de la harina a partir de Emapa con el objetivo de mantener el actual precio del pan de batalla, en la ciudad de La Paz.

Justiniano remarcó que en las anteriores reuniones que mantuvieron con representantes de los panificadores se acordó que mientras duren las mesas técnicas y se definan los costos de producción el precio del pan se iba a mantener, similar criterio tuvo Gustavo Serrano, viceministro de Comercio y Logística Interna y Derechos del Consumidor, que puntualizó que no se permitirá que hayan incrementos unilaterales.

Tanto Justiniano como Serrano indicaron que la negociación prevista para este lunes, 26 de octubre, será importante para determinar si el Gobierno y las organizaciones de panificadores logran acercar sus posiciones.

Sin embargo, las diferencias entre los sectores anticipan dificultades. Fernando Chambi informó que el grupo que decidió vender el pan a Bs 1 no asistiría a la reunión convocada por el Ejecutivo, al expresar su desacuerdo con los compromisos planteados en la negociación.

Al respecto, Serrano lamentó que ciertos sectores de los panificadores no asistan a la reunión para entablar un diálogo y encontrar una solución consensuada a esta demanda sectorial.

El resultado del encuentro dependerá, en buena medida, de la revisión técnica de las hojas de costos y de las condiciones de acceso a la harina. Para el Gobierno, la prioridad es evitar que el precio suba y afecte el presupuesto de los hogares. Para los panificadores, el desafío es cubrir los gastos de producción y distribución en un escenario de insumos más caros.

Por ahora, el debate permanece abierto: el sector plantea que el precio actual no refleja sus costos, mientras el Ejecutivo busca sostener los Bs 0,80 mediante acuerdos sobre el suministro de harina y controles a su distribución.

La definición tendrá un impacto directo en los consumidores, pero también en la actividad de las panaderías, cuyos márgenes dependen de la relación entre el precio de venta, el volumen producido y el costo de los insumos.

La harina sube y presiona los costos

Uno de los principales argumentos de los panificadores es el aumento del precio de la harina, el insumo central para elaborar el pan de batalla.

En septiembre, el dirigente Dandy Mallea informó que el quintal de harina, que anteriormente costaba entre Bs 340 y Bs 345, había subido a un rango de Bs 370 a Bs 380. El incremento representa un encarecimiento aproximado de entre el 7% y el 12%, dependiendo del precio que se tome como referencia.

A esa presión se suman los gastos de transporte. Los panificadores señalaron que el encarecimiento del traslado de la harina importada desde Argentina afecta directamente sus costos de producción.

Mallea explicó que la harina importada se encontraba en Yacuiba, pero todavía faltaba definir las condiciones de entrega. Según la información que recibió el dirigente, el quintal costaría Bs 280 en ese punto fronterizo, a lo que se sumarían unos Bs 80 de transporte, con un costo final estimado de Bs 360. Se trata de cifras comunicadas por el representante del sector, no de una tarifa oficial confirmada.

Los panificadores también mencionan el encarecimiento de la manteca, el azúcar y la levadura. Estos ingredientes, junto con la harina, la energía, la mano de obra y el transporte, forman parte de la estructura de costos que debe cubrir cada panadería.

El desafío consiste en determinar cuánto representa cada componente en el costo final de una unidad y qué parte del incremento puede absorber el productor sin comprometer la continuidad de su actividad.

Tres precios y diferencias en el sector

La discusión no se limita a una negociación entre el Gobierno y los panificadores. Las propias organizaciones del sector mantienen diferencias sobre el precio que consideran adecuado.

Bs 1,71 por unidad: la propuesta de Conapabol. La Confederación Nacional de Panificadores Artesanos de Bolivia presentó una hoja de costos que, según informó el gerente general de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), Sergio Siles, plantea ese precio para el pan de batalla.

Siles cuestionó el cálculo y señaló que la estructura presentada contiene observaciones en las cantidades de levadura y sal consideradas para determinados volúmenes de producción. Por ese motivo, sostuvo que el monto propuesto no refleja necesariamente el costo real.

Bs 1 por unidad: la decisión de un sector de La Paz. En un ampliado del 22 de octubre, los panificadores encabezados por Fernando Chambi decidieron elevar transitoriamente el precio a Bs 1 en la ciudad de La Paz y las provincias del departamento. El dirigente atribuyó la medida al encarecimiento de los insumos y del transporte de la harina. También advirtió que los costos son mayores en las provincias y sostuvo que allí el precio debería ser más alto.

Bs 0,90 por unidad: la propuesta de los independientes. Según el gerente de Emapa, los panificadores independientes presentaron una estructura de costos que sitúa en Bs 0,90 el precio sugerido por unidad. El funcionario consideró esta propuesta más realista que la de Bs 1,71 planteada por Conapabol.

La diferencia entre los cálculos muestra que no existe una sola estructura de costos aceptada por todo el sector. Para establecer un precio de referencia será necesario comparar los volúmenes de producción, las cantidades de insumos utilizadas, el gramaje del pan y los gastos de distribución.

El Gobierno busca mantener el precio en Bs 0,80

La posición del Ejecutivo es mantener el precio del pan de batalla en un máximo de Bs 0,80 por unidad, mediante acuerdos que permitan reducir los costos de producción y mejorar el acceso de los panificadores a la harina.

Días atrás, el Viceministerio de Comercio y Logística Interna, junto con Emapa, Insumos Bolivia y representantes del sector, acordaron continuar el trabajo técnico para buscar alternativas que eviten un incremento.

En ese contexto el Gobierno anunció que Emapa trabajaría en una herramienta digital denominada Geopan, destinada a mejorar el control de la distribución de harina y verificar que llegue a los panificadores a quienes está destinada, en lugar de desviarse hacia intermediarios o mercados de reventa.

La discusión también pasa por las condiciones en que se distribuirá la harina importada y por los mecanismos de control que se aplicarán a los beneficiarios.

La Federación de Panificadores Artesanos de La Paz, representada por Dandy Mallea, manifestó que no subiría el precio mientras espera conocer el informe gubernamental sobre los costos y una norma relativa a la distribución de harina. La organización sostiene que el acceso a insumos a precios adecuados permitiría aliviar la presión sobre el precio final.