Sin embargo, el cumplimiento de la meta fiscal podría depender de fuertes aumentos en las facturas de los hogares, en un año marcado por las elecciones provinciales.
La iniciativa del Gobierno nacional contempla reducir el peso de los subsidios económicos del 0,64% al 0,53% del PBI, lo que equivale a pasar de unos US$ 5.200 millones a US$ 4.400 millones. De concretarse, sería el sexto año consecutivo de disminución de estas partidas.
Según un análisis del economista Alejandro Einstoss publicado por Clarín, el ajuste recaería principalmente sobre las transferencias destinadas al sistema energético. Para alcanzar los objetivos presupuestarios, los usuarios incorporados al régimen de Subsidios Energéticos Focalizados podrían afrontar incrementos significativos en sus facturas eléctricas.
Las estimaciones citadas en el informe señalan que, tomando como referencia las facturas de septiembre de 2026, los aumentos podrían oscilar entre el 11% y el 42%, dependiendo de la provincia, con un promedio cercano al 23%. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el incremento rondaría el 38%. Se trata de variaciones estimadas en términos reales, adicionales a la inflación.
Uno de los principales desafíos será político: las provincias tienen un papel central en la definición de las tarifas eléctricas y varias celebrarán elecciones entre mayo y agosto de 2027, precisamente durante los meses de mayor consumo energético por las bajas temperaturas.
El informe también advierte que el recorte proyectado enfrenta dificultades. Durante los primeros ocho meses de 2026, los subsidios energéticos crecieron un 40% en dólares respecto del mismo período del año anterior, impulsados, entre otros factores, por el encarecimiento de la energía durante el invierno.
Frente a este escenario, el Gobierno deberá encontrar la manera de reducir el gasto sin trasladar todo el costo a los usuarios. Una alternativa sería disminuir los costos de abastecimiento mediante obras de infraestructura gasífera, aunque su impacto dependerá de que estén operativas antes del próximo invierno.
De esta manera, el Presupuesto 2027 abre un nuevo frente de discusión entre el objetivo oficial de reducir el gasto público y el impacto que una nueva suba de tarifas podría tener sobre el poder adquisitivo de los hogares.