En las escuelas públicas del Perú, el orden empezará por la cabeza. Los alumnos varones deberán llevar el cabello corto y las alumnas tendrán que olvidarse de los tintes y el maquillaje. También habrá reglas sobre el largo de las faldas y el uso de teléfonos celulares durante las clases. La presidenta Keiko Fujimori ha anunciado este lunes un nuevo reglamento de disciplina escolar que recupera las expulsiones por faltas graves y las notas de conducta, con el objetivo declarado, según el Gobierno, de combatir la violencia y el acoso en las aulas.
“El orden no solamente es en las calles. También tiene que regresar a nuestras escuelas, a nuestras aulas”, afirmó Fujimori durante una ceremonia en Chaclacayo, al este de Lima.
La mandataria gobierna un país golpeado por las extorsiones y los asesinatos del crimen organizado, y ha convertido la recuperación del orden en su principal bandera política. Su plan de gobierno en campaña se llamaba, precisamente, “Perú con Orden”. Por ahora, ese propósito parece más fácil de aplicar en los peinados de los escolares que a las bandas criminales. “Los más malcriados no van a estar en las aulas”, advirtió.
“Los hombrecitos deben venir con el pelo corto. Está totalmente prohibido pintarse el pelo o maquillarse”, dijo Fujimori. El ministro de Educación, José Antonio Chang, se encargó de precisar los límites de la nueva disciplina. Nada de maquillaje, uñas pintadas ni cabellos teñidos. Los niños deberán llevar el pelo corto y las faldas tendrán que quedar por debajo de las rodillas. Las minifaldas, ni pensarlo. Los celulares también estarán prohibidos, salvo autorización del profesor. El rigor sobre la apariencia personal se reservará para las escuelas públicas. Los colegios privados, a los que suelen acudir las familias con mayores recursos, podrán seguir dictando sus propias reglas.
“Creo que son medidas absolutamente equivocadas y nos harán retroceder como sociedad más de tres décadas”, asegura la exviceministra de gestión pedagógica Ana Andrade Pacora. “Estas medidas equivalen a una renuncia declarada de la escuela a formar a las jóvenes generaciones de manera integral y en ciudadanía. No creo que funcionen”, dice.
La especialista también considera sexistas las restricciones sobre la vestimenta de las alumnas. “La chica es la que tiene que cuidarse, en lugar de cambiar la sociedad para que los hombres dejen de acosar. Ese es el mensaje que se está transmitiendo”, advierte.
Las nuevas reglas alcanzarán a un sistema de educación pública que reúne a más de seis millones de escolares. Pero detrás de la cruzada gubernamental contra los peinados hay un problema bastante menos pintoresco. Entre enero y agosto de este año, el Ministerio de Educación peruano registró 11.805 casos de violencia escolar. En septiembre, un adolescente de 16 años denunció haber sido agredido sexualmente por sus compañeros durante un viaje en autobús escolar. La justicia ordenó el internamiento preventivo de seis estudiantes de un colegio administrado por la Marina de Guerra. El escándalo llevó al Gobierno a intervenir el centro y reabrió el debate sobre la violencia en las aulas.