El comandante supremo de la OTAN advierte a Rusia de que responderá ante cualquier ataque contra un aliado

Europa eleva la presión sobre el Kremlin con nuevas sanciones mientras arrecian las amenazas de Trump contra Ucrania

En plena escalada de ataques híbridos de Rusia contra Europa, el comandante supremo de la OTAN, el estadounidense Alexus Grynkewich, ha advertido este lunes al Kremlin que la organización militar responderá sin dudarlo ante cualquier ataque a un aliado. Una respuesta, ha dicho, que tendría forma de represalia masiva. El responsable militar de la Alianza en Europa ha ahondado en la “teoría de la victoria” de organización y ha recalcado que la OTAN bloquearía, neutralizaría y desbarataría cualquier asalto contra cualquiera de sus miembros para garantizar que el ataque resultara “completamente inútil”.

“Si alguien es tan insensato como para atacarnos, lucharemos”, ha aseverado Grynkewich en un foro sobre seguridad en Varsovia (Polonia), sin mencionar explícitamente a Rusia ni al autócrata Vladímir Putin. “Detendremos el ataque y les negaremos la capacidad de lograr sus objetivos, cualesquiera que sean. En resumen, nos aseguraremos de que cualquier ataque contra cualquier aliado resulte completamente inútil”, ha advertido el militar.

La advertencia clara del comandante supremo de la OTAN en Europa llega en vísperas de un superciclo electoral en Europa, que se inicia con España, en el que la UE teme un aumento de ataques híbridos e interferencias de Moscú. Asaltos que ya se dan y se están intensificando. Desde sobrevuelos de drones en el espacio aéreo aliado a campañas de desinformación y propaganda, sabotajes o ciberataques. También, cuando el Kremlin está intensificando su guerra contra Ucrania, con ataques cada vez más duros contra el país invadido.

Europa, mientras, eleva la presión sobre Moscú para tratar de atenazar su maquinaria de guerra. Este lunes los ministros de Exteriores de la UE han añadido casi 1.600 nuevos nombres a su lista negra de sancionados de la orbita del Kremlin. Un número récord. La mayoría son personas y empresas relacionadas con la industria militar rusa y la mitad están conectados con la cadena de producción de misiles balísticos con los que las tropas de Vladímir Putin atacan a Ucrania.

“Esta es la mayor ampliación de nuestra lista de sanciones desde que Rusia inició la guerra”, ha explicado la alta representante para política Exterior y Seguridad de la UE, Kaja Kallas.

La lista negra de la UE ha engordado así este lunes, aunque después de la polémica por la supresión de las sanciones a Alisher Usmanov y Mijail Fridman, dos oligarcas, tras las presiones de Francia y Luxemburgo.

La nueva decisión de la Unión supone un espaldarazo para Kiev en un momento muy delicado, cuando arrecian las amenazas de la Administración de Donald Trump sobre el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, para que cese los ataques sobre refinerías rusas, pese a los continuos ataques de Moscú contra infraestructuras civiles del país invadido.

Este fin de semana, Estados Unidos ha advertido a funcionarios europeos y ucranios que si Kiev no interrumpe los ataques sobre la infraestructura energética de Rusia, Washington cesará el suministro de armamento a Ucrania, según una información del Financial Times. La Administración Trump también amenaza con cortar el envío de información de inteligencia, ha añadido CNN.

Ucrania, que va camino del quinto aniversario de la invasión a gran escala lanzada por Putin, depende de las armas estadounidenses, sobre todo del envío de misiles interceptores Patriot, que pagan, en realidad, sus aliados europeos a través del programa PURL, acrónimo de Lista de Requerimientos Prioritarios de Ucrania, que está coordinado por la OTAN.

En un año, el programa PURL ha alcanzado más de 6.000 millones de euros, aportados en su inmensa mayoría por países europeos y Canadá, según datos del pasado julio. De ellos, España ha aportado, por ejemplo, unos 150 millones.

El índice de aprobación de Trump y de su partido, el republicano, está en mínimos a unas semanas de las elecciones de medio mandato. Los ciudadanos cuestionan su gestión con la guerra contra Irán que ha disparado los precios de los combustibles; como el diésel, que se ha encarecido casi un 70% desde el inicio de los bombardeos sobre Teherán y se ha convertido en uno de los temas que más le reprochan durante de la campaña electoral.

Nuevas amenazas de Trump

Con esa realidad de fondo, Trump —que culpa del alza de los precios a la guerra de Ucrania— llegó el viernes a un acuerdo con Putin para que Rusia libere miles de barriles de diésel en los mercados mundiales. Y ordenó al Tesoro de EE UU que levante las sanciones sobre ese hidrocarburo ruso que datan de abril de 2022.

Además, volvió a poner en la diana a Zelenski, con quien no tiene buena sintonía. Es “hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente” para poner fin a la guerra con Moscú, lanzó. Poco después, el domingo, el republicano anunció que Rusia y Ucrania acordaron un “alto el fuego energético” que, sobre el terreno, no se ha cumplido. Las tropas del Kremlin atacaron varias centrales eléctricas ucranias.