Así lo muestra la duodécima ronda del Termómetro de la Salud Mental Achs-UC, que midió a personas de centros urbanos de todo el país.
El estudio fue elaborado por la Asociación Chilena de Seguridad (Achs) y el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales, de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Según el informe, un 18,5% de los encuestados presenta sospecha o presencia de problemas de salud mental. Es un aumento de 5,8 puntos porcentuales frente a abril de 2025 (12,7%) y la cifra más alta en cuatro años.
El “Termómetro de la Salud Mental en Chile Achs-UC” es un estudio longitudinal, con una muestra aleatoria de 2.700 individuos en esta ronda, representativa de la población nacional urbana mayor de 18 años, seleccionada a partir de una muestra representativa de hogares.
Se llevó adelante a través de entrevistas sobre una muestra de viviendas previamente entrevistadas en persona.
Sus principales indicadores en el ámbito de la salud mental están construidos a partir de metodologías internacionalmente validadas: problemas de salud mental (GHQ-12); síntomas de depresión (PHQ-9); síntomas de ansiedad (GAD-7); exposición a riesgos psicosociales (CoPsoQ); consumo de alcohol (AUDIT-C); insomnio (ISI); soledad percibida (UCLA-R).
Todos esos indicadores empeoraron a la vez.
Los síntomas moderados o severos de depresión llegaron a 16,2%, el nivel más alto desde mayo de 2022. Hay una brecha marcada entre sexos: afectan al 20,5% de las mujeres y al 11,6% de los hombres.
La soledad percibida alta alcanzó un 21,9%, igual a las mediciones de 2021. El insomnio moderado a severo subió de 8,6% a 14,3%, el valor más alto desde agosto de 2021.
Los síntomas moderados a severos de ansiedad generalizada, una preocupación excesiva y difícil de controlar, llegaron a 17,9%, es decir, 2,9 puntos más que en 2025.
Daniela Campos, jefa técnica de Riesgos Psicosociales de la Achs, dijo que “es la primera vez desde la pandemia que observamos un empeoramiento simultáneo en una serie tan amplia de indicadores de malestar psicológico”. Agregó que la brecha de género “se mantiene como una constante preocupante”.
Antonia Errázuriz, directora de Comunidad, Bienestar y Salud Mental UC, planteó que el deterioro aparece “en cinco indicadores medidos con instrumentos distintos (…), en hombres y mujeres, y en casi todos los ítems de las escalas”. A su juicio, esto “hace poco probable una fluctuación puntual y apunta a un cambio real en el bienestar psicológico de la población”.
Según el detalle por edad, los indicadores suben hasta el tramo de 50 a 59 años y luego caen en los mayores de 60. Las mayores tasas de depresión y ansiedad se concentran en los menores de 30 años.
La seguridad sigue liderando las preocupaciones. El crimen organizado y el narcotráfico (58,1%) y la posibilidad de ser víctima de un delito (55%) encabezan la lista, aunque ambos bajaron frente a 2025 (3,4 y 7,5 puntos, respectivamente).
Las mayores alzas están en temas de futuro. El estrés por el cambio climático subió 14,3 puntos y llegó a 53,8%, mientras que los cambios sociopolíticos del país alcanzaron 52,5% (9,1 puntos más). La situación económica futura preocupa a un 46,7%.
Por primera vez, el estudio midió la inquietud por el acceso y el financiamiento de la salud.
Un 49,4% se siente muy estresado ante la posibilidad de necesitar tratamientos o medicamentos y no poder pagarlos. Otro 49,2% teme enfermarse y no recibir atención adecuada.